Carlos Antonio Tomba participó en varias misiones de combate durante la Guerra de Malvinas y fue condecorado por su actuación al mando de un Pucará con un ala perforada. Permaneció prisionero hasta un mes después de la rendición.

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Carlos Antonio Tomba, aviador mendocino que participó de la Guerra de Malvinas con un Pucará averiado

Carlos Antonio Tomba, ex piloto de la Fuerza Aérea Argentina y veterano de la Guerra de Malvinas, falleció el miércoles 16 de abril a los 78 años en la ciudad de Mendoza. Durante el conflicto del Atlántico Sur, participó en misiones de combate a bordo de aviones IA-58 Pucará y fue condecorado con la medalla “La Nación Argentina al valor en combate”.

Tomba se trasladó a las islas sin autorización, tras haber sido asignado a tareas técnicas. Una vez allí, convenció a sus superiores para sumarse a las misiones de combate desde la Base Aérea Cóndor, en Goose Green. El 1 de mayo de 1982, durante un ataque británico con aviones Harrier, fue testigo de la muerte de varios camaradas, entre ellos el primer teniente Daniel Jukic.

En total, participó en seis misiones. Su última acción fue el 21 de mayo, cuando su escuadrilla voló en formación táctica y recibió fuego enemigo. Durante esa operación, su avión fue alcanzado por un proyectil que perforó el ala izquierda, pero logró mantener el control. El piloto británico Nigel Ward observó la maniobra desde el aire y se sorprendió por el dominio que mostraba sobre la aeronave.

Una segunda ráfaga provocó el incendio del motor y la falla de la palanca de mando. Tomba se eyectó volando a cinco metros del suelo y logró sobrevivir. Tras caminar durante horas, fue rescatado por una tripulación argentina que despegó sin autorización para buscarlo. Días después, el 26 de mayo, fue capturado cuando cayó Goose Green.

Tomba permaneció prisionero hasta el 14 de julio, como parte de un grupo que se hacía llamar “Los 12 del Patíbulo”. Estuvo junto a oficiales y suboficiales de las tres fuerzas armadas en una sala de dos por tres metros en el frigorífico de San Carlos, donde compartieron condiciones de hacinamiento, frío extremo y escasez de alimentos.

Durante el cautiverio, asumió el liderazgo del grupo por ser el oficial de mayor rango. En varias ocasiones fue interlocutor con las fuerzas británicas por su conocimiento del idioma inglés. Negoció mejoras en las condiciones de detención y la conservación de algunas de sus pertenencias, como el casco y las perneras del asiento eyectable, que hoy forman parte del museo de la Fuerza Aérea en Córdoba.

Tomba relató años más tarde que intentó escapar trepando una pared, pero fue detenido. También recordó el día en que les permitieron bañarse por primera vez tras 40 jornadas de encierro.

En su provincia natal, su figura fue ampliamente reconocida. Provenía de una familia tradicional mendocina vinculada a la industria vitivinícola. Su historia quedó ligada a los relatos de quienes combatieron en Malvinas y atravesaron situaciones extremas durante y después del conflicto.

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