Un reciente relevamiento nacional encendió las alarmas: más de 9.400 personas viven en situación de calle en el país, y la provincia de Santa Fe aparece entre las más afectadas, solo por detrás de la Ciudad de Buenos Aires. En este contexto, desde el Movimiento Los Sin Techo advierten que la problemática es aún más profunda y está directamente vinculada al crecimiento de la indigencia.
En diálogo con Radio Mitre Santa Fe, el referente social José Luis Zalazar fue contundente: “Es una vergüenza que tengamos tantas personas en situación de calle”. Si bien aclaró que la organización no trabaja directamente con quienes viven en la vía pública, sostuvo que el fenómeno es la consecuencia final de un proceso de exclusión mucho más amplio.
Más familias en la indigencia
Zalazar remarcó que el dato más preocupante es el incremento de la indigencia en la región. Según indicó, en Santa Fe se pasó de unas 9.000 a 13.000 familias en esa condición en los últimos meses.
“Eso significa que unas 4.000 familias cayeron de la pobreza a la indigencia”, explicó. En ese sentido, detalló que hoy una familia tipo necesita alrededor de 600.000 pesos mensuales solo para cubrir la canasta básica alimentaria, un ingreso al que muchas ya no logran acceder.
Una caída “al fondo”
El referente describió la situación de calle como el último escalón de un proceso de deterioro social. “Nadie elige vivir en la calle. Es la caída al fondo de la indigencia”, afirmó.
Según su experiencia territorial, quienes llegan a esa situación suelen atravesar múltiples problemáticas: ruptura de vínculos familiares, consumo de alcohol o drogas, depresión y falta total de oportunidades. “Son personas que han pasado por los barrios, por comedores o centros comunitarios. Los conocemos”, señaló.
Además, advirtió que la mayoría son jóvenes de entre 20 y 30 años, lo que refleja un cambio en el perfil de la población más vulnerable.
Propuestas y reclamos
Desde la organización presentaron un proyecto al gobierno provincial con el objetivo de atender la emergencia alimentaria. La iniciativa propone garantizar el acceso a alimentos básicos para las familias indigentes, incluso sin la necesidad de transferencias monetarias.
“Si no les quieren dar dinero, que nos den alimentos. Hay que resolver el problema de la gente que no come”, planteó Zalazar.
También mencionó trabajos en marcha para erradicar ranchos y mejorar condiciones habitacionales en distintos barrios de la ciudad, aunque reconoció que el desafío es mucho mayor.
Un panorama complejo
El diagnóstico hacia adelante no es alentador. “No vemos un horizonte favorable”, advirtió, y explicó que la pérdida de changas y trabajos informales profundiza la crisis. “Hoy la gente no pide plata, pide comida: arroz, yerba, polenta”, describió.
Finalmente, Zalazar llamó a no naturalizar la situación: “Nos estamos acostumbrando a convivir con la miseria, y eso no puede pasar”.
La problemática, coinciden desde el territorio, no solo requiere respuestas urgentes sino también políticas sostenidas que aborden las causas estructurales de la exclusión social.