El operativo para el regreso de Gallo estuvo marcado por la intervención de la AFA, institución que puso a disposición una aeronave —habitualmente utilizada por su presidente Claudio “Chiqui” Tapia y cercanos— para facilitar el traslado desde Venezuela hasta Buenos Aires. La entidad deportiva agradeció públicamente a la Federación Venezolana de Fútbol y a la dirigencia de ese país por su cooperación en la gestión y calificó el fútbol como “un puente humanitario” para este tipo de acciones.
Sin embargo, la participación de la AFA y de Tapia en la liberación de Gallo también provocó reacciones críticas dentro del Gobierno argentino. El jefe de Gabinete Manuel Adorni sostuvo que los dirigentes involucrados tendrán que “explicar la relación con el régimen chavista”, en un señalamiento que apunta a la cercanía institucional que facilitó el traslado del gendarme. Estas declaraciones se dieron en medio de la controversia por el rol de la asociación deportiva en un hecho que tradicionalmente corresponde a canales diplomáticos y estatales.