El traumatólogo Adrián Falco advirtió sobre el crecimiento de las lesiones de ligamento cruzado, una problemática cada vez más frecuente tanto en el deporte profesional como en el amateur.
El especialista explicó que e
l ligamento cruzado, ubicado en la rodilla, cumple una función clave: mantener la estabilidad entre los huesos. “Sin ese ligamento, la rodilla no se sostiene y no se puede llevar una vida normal”, remarcó.
Estas lesiones suelen producirse por movimientos bruscos, como cambios de dirección o frenadas intensas, especialmente en deportes como el fútbol o el rugby. En el caso de los amateurs, el riesgo aumenta por la falta de entrenamiento. “Muchas veces se exige en una hora de juego lo que no se trabajó en toda la semana”, señaló.
También se refirió al aumento de casos en el fútbol profesional argentino, donde la seguidilla de partidos, la fatiga muscular y la falta de descanso influyen en la mayor incidencia de lesiones.
En cuanto al tratamiento, fue contundente: la rotura de ligamento cruzado es quirúrgica. La intervención consiste en reemplazar el ligamento dañado por un tendón y, aunque la cirugía es breve, la recuperación demanda entre 7 y 9 meses.
“El problema no es la operación, sino la rehabilitación. Volver antes de tiempo o no fortalecer bien la pierna puede generar nuevas lesiones”, explicó.
Por último, el traumatólogo advirtió sobre las consecuencias a largo plazo: una lesión mal tratada o no operada puede traer complicaciones en la adultez, especialmente a partir de los 50 años.