Si no viviste o eras muy chico y no recordás aquel período, ¿te preguntás qué noticias había en Rafaela en el día previo al golpe militar? Te lo contamos.

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¿La inflación es un impuesto? La pregunta aparece en la página 3 del diario La Opinión del martes 23 de marzo de 1976, encabezando el editorial del día. Más abajo, una noticia de dos columnas en el viejo formato sábana de La Opinión, que por entonces era vespertino: se editaba a la tarde. “Control de tránsito - Continuando con la serie de operativos dispuestos por la Policía Municipal, tendientes a reprimir y disminuir los excesos que se producen en la vía pública...”. Casi una edición que encajaría perfectamente en un diario de estos días.

Pero no. Los indicios estaban. Claros y contundentes. En la primera plana, el título principal alertaba sobre “dificultades para concretar la Multipartidaria”. Y abajo: “Balbín (el principal líder de la oposición) no piensa en otra cosa que en las urnas”. En el pie de la página, una declaración del economista Álvaro Alsogaray, bastión del conservadurismo liberal, que suena a ironía: “No es momento para un golpe”.

El cura de los pobres

 

Más adentro, apenas a una columna y en 16 líneas de texto, una noticia premonitoria de la tragedia que se estaba consumando: “Detención del Padre Troncoso”. Comentaba que el procedimiento se había realizado el viernes 19 de marzo, en Aldao. “El Padre Troncoso fue secretario canciller del Obispado de Rafaela y actualmente cumplía tareas de colaboración en la Parroquia de Aldao”.

Troncoso, que había sido el primer sacerdote ordenado por el obispo Vicente Zaspe, estaba identificado con la línea tercermundista y con el peronismo. Había sido separado de sus funciones al frente de la parroquia Fátima de Rafaela, en medio de las convulsiones provocadas por una ola de arrestos y represión sobre jóvenes militantes de organizaciones de izquierda que trabajaban políticamente en el ámbito de la parroquia y específicamente en los rancheríos de Villa Podio.

Preso en las vísperas del golpe, “paseado” por varias cárceles, torturado y sobreviviente de los largos años de la dictadura, Troncoso fue liberado en 1981 y volvió a la labor sacerdotal con la recuperación de la democracia. Frecuentemente visitaba Rafaela: murió el año pasado en Tandil, donde se había radicado hacía muchos años.

 

El “resignado fatalismo” y el flamante abogado

Mucho más claro era un suelto incorporado en una columna denominada “Síntesis noticiosa”. “Reinaba ayer un clima de resignado fatalismo en dependencias del Congreso Nacional, cuando los rumores hervían en todo el ámbito capitalino acerca de una inminente ruptura del orden constitucional”.

Claro que también las páginas del vespertino incluían mucha información de otra índole. En el plano social, destacaba ese 23 de marzo de 1976 una salutación: “En la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales dependiente de la Universidad Nacional del Litoral recibió su título de abogado el joven Carlos Andrés Fraticelli. El flamante profesional había cursado sus estudios primarios en la escuela Nº 475 Bernardino Rivadavia y el secundario en la Escuela Nacional de Comercio”.

Fraticelli se haría tristemente célebre cuando, siendo juez en Rufino, fue acusado por la muerte de su hija Natalia, en circunstancias que nunca quedaron totalmente claras. Fraticelli y su entonces esposa, Graciela Dieser, fueron condenados a prisión perpetua en 2002. Tras una revisión de la Corte Suprema, fueron liberados y finalmente absueltos en 2016, al no poder probarse su autoría. Dieser se quitaría la vida años después en un departamento de Rafaela.

 

Las motos y el último acto de Sylvestre Begnis

En el plano deportivo, resaltaba la victoria de Norberto Flessia en una competencia de motocross —disciplina en auge en ese momento— en un circuito armado en el club 9 de Julio. Pero por la época también descollaba René Zanatta, que ese mismo fin de semana se había quedado con el triunfo en una competencia de motocross disputada en el Parque de la Agricultura de Esperanza.

A nivel empresas, en lo que sería uno de sus últimos actos institucionales como gobernador de Santa Fe, Carlos Sylvestre Begnis había presidido la inauguración de una planta de Sucesores de Alfredo Williner en la localidad de Clucellas.

En fútbol, los torneos principales de la Liga Rafaelina no habían comenzado. Sí se disputaban torneos comerciales: había nueve inscriptos que representaban a otras tantas firmas: Defensores del Oeste, San Antonio FC, Granja Rosama, Sindicato de la Carne, Lavalle Sport; Gazzera y Zurbriggen; Defensores de Molfino, Granjera Rafaelina y Hotel Toscano.

La zapatería que estrenaba vidrieras

En las publicidades hay otro dato que, mirado con la lupa de medio siglo después, salta a la vista. Una media página completa —medida inusual para los avisos de la época y sólo reservada a acontecimientos importantes— aparece un anuncio. En letras de molde: “Zapatería Martita inaugura hoy - Nuevo y moderno local”.

“Esta noche a las 20 iluminará sus vidrieras Zapatería Martita, pero en su nuevo local de Colón 152, a pocos metros de su ubicación actual”. Recordaba que la empresa fue creada en 1958 por Hilario Cena. Se mudaba de un local pequeño en Colón 146 a uno más amplio, al lado. Luego se trasladaría a calle Belgrano: este año fue noticia por su cierre definitivo.

Eran las noticias del 23 de marzo. La tapa de la tarde siguiente tendría otras connotaciones.

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