Luego de varios meses de gestiones, campañas y exposición pública, finalmente Patricio Bergessio, el joven rafaelino que había dado a conocer su situación en una entrevista anterior con este medio, logró recibir el medicamento esencial para continuar con su tratamiento. La llegada se concretó este miércoles por la mañana en su domicilio, en lo que representa un paso clave en su lucha contra una enfermedad poco frecuente.
Según explicó el propio Patricio, el tratamiento fue gestionado a lo largo de seis meses mediante distintas acciones, entre ellas la difusión en redes sociales y la presentación de un recurso de amparo, con el acompañamiento de profesionales del ámbito legal. El medicamento proviene del laboratorio Biogen, en Estados Unidos, y pudo ingresar al país tras la resolución favorable de la Justicia.
El joven detalló que el costo del tratamiento es elevado: dos cajas del medicamento alcanzan los 120 millones de pesos y cubren apenas dos meses. “Esto lo tengo que tomar de por vida, y esperemos que, con el amparo ya ganado, las próximas dosis lleguen sin inconvenientes”, señaló.
En relación al tratamiento, indicó que consiste en la ingesta de tres pastillas diarias en ayunas. El objetivo es suplir una proteína que su organismo no produce, vinculada a la enfermedad que padece, la ataxia de Friedreich, un trastorno neurodegenerativo poco frecuente que afecta la motricidad y que, según se estima, tiene alrededor de 40 casos en el país.
Patricio contó que, en su caso, la enfermedad impactó principalmente en las piernas, generándole dificultades físicas, aunque destacó que se mantiene bien desde lo mental. “Me apoyo mucho en la gente que me rodea y en el acompañamiento que recibo día a día”, expresó.
En cuanto a su rutina, explicó que debió interrumpir sus estudios de contador para enfocarse en su recuperación. Actualmente asiste entre una y cuatro horas diarias a un centro de rehabilitación, donde trabaja en su condición física.
De cara al futuro, el joven evitó proyectarse a largo plazo, aunque dejó en claro uno de sus objetivos personales: “Voy día a día, pero prometo que voy a llegar a jugar al fútbol”.
La llegada del medicamento marca un avance significativo en su tratamiento, aunque el desafío continuará en los próximos meses, a la espera de garantizar la continuidad de la provisión.