Con la llegada del calor aumentan la actividad física, las caminatas y el deporte, y también las consultas por dolor de rodilla. El traumatólogo Adrián Falco explica por qué sucede y qué hábitos ayudan a prevenir lesiones.

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La llegada del calor y el aumento de consultas

Con los días más largos y las altas temperaturas, muchas personas retoman la actividad física de manera brusca: más caminatas, bicicleta, gimnasio, trámites prolongados y mayor tiempo al aire libre. Según explicó el traumatólogo Adrián Falco, ese cambio repentino es uno de los principales motivos por los cuales aparecen molestias en las rodillas, especialmente en quienes tienen artrosis o patologías previas.

Durante el invierno la actividad suele disminuir, y al volver al movimiento intenso “las rodillas recuerdan” problemas que estaban latentes. Ese aumento en la exigencia, sumado a la deshidratación propia del calor, genera dolor, rigidez e inflamación.

Cómo prevenir lesiones en verano

El médico recomienda evitar los cambios bruscos y activar el cuerpo de manera gradual. Pasar de no caminar a realizar una hora diaria de golpe puede sobrecargar las articulaciones. Lo ideal es comenzar con rutinas breves y progresivas, permitiendo que el cuerpo se adapte sin dolor.

La hidratación es otro punto clave: el calor acelera la pérdida de líquidos y esto impacta directamente en las articulaciones. Mantener una buena ingesta de agua es fundamental cuando la actividad física aumenta.

Plasma rico en plaquetas: cuándo sirve

Entre los tratamientos disponibles, Falco señala que el plasma rico en plaquetas puede ser útil en casos de artrosis o desgaste, ya que estimula la regeneración del cartílago y ayuda a disminuir el dolor. No obstante, aclara que debe ser indicado por un profesional y no es una solución mágica para cualquier molestia.

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