Docentes de la Escuela de Educación Secundaria Orientada N.º 428 “Luisa Raimondi de Barreiro”, ex Colegio Nacional, elevaron una presentación formal ante las autoridades del Ministerio de Educación de Santa Fe para expresar su rechazo a que se abra un nuevo curso por la tarde. La medida, según se les informó, busca absorber a 16 estudiantes que no lograron ser inscriptos en otras instituciones - todavía a esta altura del año- debido a la insistencia de sus familias por ingresar a establecimientos con alta demanda.
En la nota - a la que tuvo acceso RAFAELA NOTICIAS- dirigida a la Secretaría de Educación, la Subsecretaría de Educación Secundaria, la Delegación Regional III y la Supervisión de Educación Media Orientada y Técnica, los docentes detallaron los motivos de su postura y reclamaron una distribución más equitativa de la matrícula.
Una escuela que ya funciona al límite
Los firmantes alertaron que la escuela supera actualmente los 1000 estudiantes, una cifra que desborda su capacidad operativa. “El hacinamiento en las aulas perjudica el proceso de enseñanza-aprendizaje, dificulta la atención personalizada y genera tensiones en la convivencia escolar”, plantearon, remarcando que se trata de una realidad que viven a diario y que se vería agravada con la incorporación de otro curso.
Asimismo, destacaron la sobrecarga laboral del personal. Los preceptores tienen a su cargo un número de estudiantes muy por encima del estándar recomendado, lo que dificulta un seguimiento pedagógico adecuado. En cuanto al personal de servicios generales, indicaron que apenas cuatro asistentes escolares cubren las necesidades de limpieza y mantenimiento durante el turno mañana, sin personal para el turno tarde, lo que compromete las condiciones mínimas de higiene y seguridad.
Uno de los puntos críticos planteados es la falta de espacio físico. Actualmente, el uso del patio presenta dificultades para organizar las clases de Educación Física entre los turnos mañana y tarde. La apertura de un nuevo curso agravaría la superposición horaria y haría inviable el desarrollo normal de esas actividades.
Tampoco se dispone de aulas libres sin afectar el funcionamiento de talleres, laboratorios y otras instancias pedagógicas esenciales para una educación integral.
“Hay vacantes ociosas en otras instituciones”
El reclamo docente se apoya también en el diagnóstico de una distribución inequitativa del estudiantado. Señalan que en Rafaela existen escuelas con disponibilidad en primer año, incluso una que cuenta con dos cursos vacíos, donde los docentes cumplen horario sin alumnos. Mientras tanto, en la “Raimondi de Barreiro” los cursos superan los 30 estudiantes.
“La solución no puede ser seguir sobrecargando a una institución que ya está al límite, cuando hay capacidad ociosa en otras”, afirmaron. También plantearon que algunas escuelas tienen menos de 30 estudiantes por curso y otras, menos de 20.
Finalmente, el personal de la institución hizo un llamado a repensar las políticas de distribución de matrícula y acompañamiento institucional. Si hay establecimientos con baja demanda debido a problemas de convivencia o calidad educativa, sostienen que corresponde a las autoridades intervenir con programas de mejora, y no trasladar el problema a otras escuelas.
“De lo contrario, se perpetúa un círculo vicioso donde las escuelas sobrecargadas terminan replicando los mismos problemas que hoy se intentan evitar”, advirtieron.