El consumo de carne de cerdo continúa en crecimiento en la provincia de Santa Fe, impulsado principalmente por la diferencia de precios con la carne vacuna y un cambio en los hábitos alimenticios de la población. Según explicó el productor porcino Carlos Ingino, tras la baja estacional de los meses de verano, en marzo la actividad comenzó a repuntar y se observa una mayor inclinación de los consumidores hacia esta alternativa más económica. El crecimiento del consumo no es nuevo. En las últimas dos décadas, la carne de cerdo pasó de tener una presencia marginal en la dieta argentina a consolidarse como una opción cada vez más elegida. Actualmente, el consumo per cápita ronda entre los 20 y 22 kilos anuales, muy por encima de los niveles registrados a comienzos de los años 2000.
Uno de los principales factores que explica esta tendencia es el precio. Hoy, la carne porcina resulta significativamente más accesible que la vacuna e incluso competitiva frente al pollo en algunos cortes. En términos relativos, con el valor de un kilo de carne vacuna se pueden comprar entre dos kilos y medio y tres kilos de cerdo, lo que la convierte en una opción atractiva en un contexto de menor poder adquisitivo. A esto se suman otros factores como la calidad del producto. Se trata de una carne magra, tierna y de buena digestibilidad, que además comenzó a ganar lugar en las recomendaciones nutricionales y en la cocina cotidiana, con una mayor variedad de cortes y preparaciones. Sin embargo, este escenario favorable para el consumo no se traduce en mejores condiciones para los productores. Desde el sector advierten que los precios de la carne porcina quedaron retrasados frente al resto de la economía, con aumentos muy por debajo de la inflación en los últimos años. A esto se suma el impacto de las importaciones, principalmente desde Brasil, que vuelca al mercado interno cortes a precios más bajos, dificultando la competencia para la producción local. En este contexto, los productores alertan sobre la caída en la rentabilidad y advierten que, de no revertirse las condiciones actuales, podría haber consecuencias para el sector en el mediano plazo.