El debate sobre el uso de celulares en las escuelas volvió a tomar relevancia luego de que el ministro de Educación de Santa Fe, José Goity, expresara que no está de acuerdo con que los alumnos ingresen con dispositivos móviles a los establecimientos educativos. Aunque la ley provincial 12.686 de 2006 ya establecía limitaciones, nunca llegó a aplicarse de manera concreta en el territorio santafesino.
En este contexto, la Escuela Secundaria “Margarita Boschetto” de Susana puso en marcha una experiencia que, según sus autoridades y docentes, está dando muy buenos resultados: restringieron el uso del celular dentro de las aulas y en los recreos.
La directora de la institución, Rosana Cocomeri, explicó cómo surgió la medida: “Estos últimos años desbordó la situación. Los profes no podían dar más clases porque los chicos tenían el celular encima del banco. Implementamos, casi como un desafío, el no uso del celular ni en el aula ni en el recreo”.
Para ello, se realizaron reuniones curso por curso con las familias. “Se explicó el fundamento, las razones por las que no íbamos a permitir el uso irresponsable. La verdad que nos sorprendió el apoyo de los padres. Nos acompañan incluso cuando llamamos porque un alumno usa el celular en clase”, indicó Cocomeri.
La medida se organiza con una caja en la que los estudiantes pueden depositar sus dispositivos al ingresar. Si alguien lo utiliza de manera indebida, la escuela se comunica con la familia. “Los resultados son muy positivos: los profesores trabajan mejor, hay más concentración de los chicos, no se distraen, no hay fragmentación de contenidos”, destacó la directora.
Incluso los alumnos más “revoltosos” aceptaron la propuesta. “No dicen nada. En algunos casos los mismos papás nos dicen: ‘quítale el celular’. Ellos mismos se dan cuenta de que generaba distracción y aislamiento”.
Cocomeri aclaró que la restricción no implica una prohibición absoluta: “Sabemos que el celular es una herramienta muy potente. En situaciones de acompañamiento pedagógico, cuando los profesores lo necesitan y lo planifican, se puede utilizar. Lo que buscamos es un uso responsable y regulado”.
La escuela cuenta actualmente con 160 alumnos y la experiencia está siendo observada de cerca en medio de la discusión provincial sobre la aplicación de la normativa.