El director de Aguas Santafesinas, Darío Boscarol, informó que la empresa inició un relevamiento en el macrocentro de la ciudad de Santa Fe, donde se ubican las redes cloacales más antiguas y con mayores problemas. Según detalló, en días de lluvia intensa la estación elevadora ubicada junto al Club Regatas quintuplica el volumen de bombeo habitual, debido a que ingresa agua de lluvia a través de conexiones ilegales desde domicilios particulares.
El directivo, explicó, en diálogo con Mitre Santa Fe, que los caños cloacales fueron diseñados para trabajar en gravedad y no bajo presión. Cuando estas cañerías, que tienen entre 40 y 50 años, reciben un caudal desmedido, se rompen y generan los conocidos socavones en calles como Boulevard Pellegrini, 9 de Julio y Urquiza. Estos colapsos, advirtió, se producen mayormente después de tormentas intensas.
Asimismo, indicó que hasta el momento se detectaron más de 150 conexiones clandestinas y se intimó a los vecinos a corregirlas en un plazo de 30 días. Si no lo hacen, se avanzará en conjunto con la Municipalidad en sanciones, multas e incluso la inhabilitación del servicio cloacal. Para detectar las irregularidades, se realizan inspecciones durante lluvias: si no hay desagote pluvial en la vereda, el agua está derivándose a la red cloacal.
Boscarol reconoció que esta problemática se origina en una combinación de factores: la antigüedad de las redes, que en algunos casos superan el siglo, y prácticas erróneas arraigadas durante décadas, como conectar pluviales al sistema cloacal para evitar anegamientos en patios internos. Destacó que actualmente está en marcha un plan de renovación de redes de 86 millones de dólares, apoyado por el gobierno provincial, que busca revertir décadas de falta de inversión en infraestructura.
“Es fundamental que la comunidad entienda la importancia de contar con conexiones formales y seguras, porque detrás de cada rotura no solo hay un problema técnico, sino un riesgo ambiental y para la calidad de vida de todos los santafesinos”, concluyó.