Vecinas del barrio Nueva Pompeya se manifestaron este miércoles en defensa del centro de salud de la zona y para visibilizar una serie de problemáticas que, aseguran, llevan años sin respuestas. Inseguridad, falta de mantenimiento urbano y deficiencias en el sistema sanitario forman parte de un reclamo que crece entre quienes viven allí.
“Nos sentimos desprotegidos. Parece que la ciudad es de Boulevard para allá, y de este lado somos los olvidados”, expresó Gisel, una de las vecinas que participó de la convocatoria. Según indicó, la situación no es nueva: “Hemos hecho reclamos por la basura, por las calles, por lo que pasa cuando llueve, pero nunca fuimos escuchados”.
El foco principal del reclamo es el centro de salud del barrio, un espacio clave para la atención de niños, adultos mayores y familias. En ese sentido, Aurora, vecina histórica de la zona, remarcó la importancia del dispensario: “Hace más de 30 años que vivo acá y siempre nos atendimos en este lugar. Mucha gente depende de este centro”.
Sin embargo, denuncian que el funcionamiento se ve afectado por hechos de inseguridad y falta de infraestructura. “Se robaron varios aires acondicionados, y eso impacta directamente en la atención. No hay calefacción ni condiciones adecuadas para los pacientes”, explicó.
Además, las vecinas apuntaron contra la falta de presencia estatal. “Cuando necesitan el voto vienen al barrio, pero después no aparecen más. Falta empatía”, sostuvo Gisel.
Por su parte, Hilda detalló otros problemas estructurales que afectan la vida cotidiana: “Hace un año pedimos que desmalezen una zona que debería ser una calle y sigue igual. Hay yuyos altos, familias viviendo ahí, falta iluminación y el patrullaje es casi inexistente”.
En ese contexto, aseguró que la inseguridad es constante: “De noche esto queda a la deriva. Si no pasa el patrullero, no hay control. Y cuando pasa, es porque estamos reclamando”.
También advirtió sobre situaciones de riesgo: “Un cartel estuvo a punto de caerse sobre chicos que iban a la escuela. Tuvimos que hacer muchos pedidos para que lo arreglen”.
Las vecinas coincidieron en que la situación del centro de salud refleja un problema más amplio. “Los pacientes a veces se enojan con el personal, pero ellos hacen lo que pueden. No tienen recursos”, señaló Hilda.
Frente a este panorama, anticiparon que continuarán con las protestas hasta obtener respuestas. “Vamos a seguir viniendo, organizándonos y alzando la voz. Necesitamos que nos escuchen”, concluyeron.