Este aumento se da en consonancia con la actualización de los precios de los combustibles líquidos. En los últimos meses, la tendencia ha sido clara: primero se ajustan los valores de la nafta y luego los del GNC.
El impacto de esta suba recae principalmente en los automovilistas que eligen este combustible como una alternativa más económica frente a la nafta y el gasoil. Sin embargo, con los incrementos constantes, la brecha de ahorro entre el GNC y los combustibles tradicionales se va reduciendo progresivamente, lo que genera preocupación entre los usuarios.
El sector del transporte y los propietarios de vehículos que funcionan a GNC siguen atentos a la evolución de los precios, mientras la incertidumbre sobre nuevos ajustes persiste.