En la provincia de Santa Fe, el alquiler de viviendas se ha convertido en una carga abrumadora para muchos residentes, llegando a consumir hasta el 50% de sus ingresos. Desde la Federación de Inquilinos, advierte sobre la dificultad que enfrentan las personas para conseguir una casa o departamento para vivir, agravada por exigencias inmobiliarias que pueden considerarse hasta absurdas.
De acuerdo con la Federación, los alquileres promedio de departamentos de dos ambientes o casas pequeñas con dos dormitorios oscilan entre los $100.000 y $120.000. Mientras tanto, los empleados públicos o comerciantes de clase media obtienen ingresos mensuales de aproximadamente $200.000 a $250.000, lo que significa que el alquiler absorbe entre el 40% y el 50% de sus salarios.
La situación es aún más complicada en los barrios populares o periféricos, donde el mercado inmobiliario ha dado paso a la informalidad. Muchas familias se ven forzadas a recurrir a contratos de palabra, ya que no pueden cumplir con los requisitos y costos de los alquileres formales dentro de la ciudad. El panorama de contratos formales se reduce, mientras que el mercado informal se expande progresivamente.
Entre los principales obstáculos que enfrentan los inquilinos se encuentran los exigentes requisitos impuestos por las inmobiliarias. Para acceder a un alquiler, aún se solicitan dos garantías propietarias y recibos de sueldo que tripliquen el monto del alquiler, o incluso más en algunos casos. Estos requisitos se vuelven difíciles de cumplir para aquellos empleados que no tienen ingresos elevados, lo que agrava la crisis de acceso a la vivienda.
Pedro Peralta, miembro de la Federación de Inquilinos, en Diario Uno dialogó especialmente sobre la persistente exigencia de garantías propietarias, que se vuelve una barrera insalvable para muchos inquilinos sin propiedades. A pesar de las discusiones sobre este tema, las inmobiliarias continúan manteniendo esta práctica, excluyendo a numerosas personas en busca de alquileres.
La situación en Santa Fe muestra una problemática creciente en el mercado inmobiliario, donde los altos costos y las restricciones dificultan el acceso a una vivienda digna para gran parte de la población.