La crecida del Río Paraná ha llamado la atención debido a las impactantes imágenes que llegan desde las Cataratas del Iguazú, donde un torrente de agua supera los parámetros normales. Juan Borús explicó que el agua que proviene de la cuenca del Iguazú finalmente aporta al Paraná y discurre río abajo, pasando por Corrientes y bordeando todo el litoral santafesino hasta llegar a Santa Fe capital.
El aumento del caudal se debe a lluvias intensas y persistentes en la cuenca del Iguazú durante dos semanas. Borús estimó que "el pico de la crecida se alcanzaría el 16 de noviembre y se prevé que el caudal llegue a aproximadamente 35,000 metros cúbicos por segundo".
Borús detalló que, "en Santa Fe capital, el nivel del río se acercaría al nivel de alerta, establecido en 5.30 metros, que indica un riesgo significativo para la población". Además, mencionó que la propagación de la crecida será rápida, afectando áreas ribereñas, y aconsejó a las personas en zonas vulnerables que estén preparadas para posibles evacuaciones.
El representante del INA también destacó que, "aunque la crecida será temporal, la persistencia del fenómeno de "El Niño" podría llevar a nuevas crecidas en el futuro cercano, lo que aumenta la necesidad de mantenerse preparado".
En cuanto a las proyecciones climáticas, se espera un aumento de las lluvias sobre la región del litoral argentino, con la cuenca del Uruguay y la del Iguazú como zonas destacadas de previsión. Esto podría dar lugar a nuevos pulsos de crecida en el corto plazo.
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