El servicio de emergencias médicas para afiliados del PAMI en la provincia de Santa Fe comenzó a normalizarse este miércoles, tras una fuerte crisis que derivó en la suspensión de prestaciones por parte de empresas contratadas.
La situación se había agravado en las últimas horas, cuando prestadores decidieron cortar el servicio ante demoras en los pagos por parte del organismo nacional. La medida afectó directamente la cobertura de urgencias, generando alarma entre jubilados y sus familias.
Según consignaron medios locales, la interrupción expuso la fragilidad del sistema en un área crítica, ya que muchos afiliados quedaron momentáneamente sin acceso a ambulancias y atención inmediata.
Tras intensas negociaciones entre las partes, se logró un acuerdo transitorio que permitió restablecer el servicio. Las empresas retomaron la atención, aunque advirtieron que el conflicto de fondo no está resuelto y que continúan los reclamos por deudas acumuladas.
Desde PAMI, en tanto, señalaron que se trabaja en la regularización de los pagos y en garantizar la continuidad de las prestaciones. También indicaron que se busca evitar nuevas interrupciones mediante revisiones contractuales.
El episodio generó preocupación en organizaciones de jubilados, que reclamaron soluciones estructurales para evitar que se repitan este tipo de situaciones. “La atención médica no puede depender de conflictos administrativos”, expresaron.
Si bien el servicio ya opera con normalidad, el sistema continúa bajo tensión, en un contexto donde la demanda crece y los prestadores exigen mayor previsibilidad en los pagos.