El fin de semana, un hombre fue apuñalado por un trapito luego de negarse a pagarle por cuidar el auto. Ocurrió en la zona de Bulevar y San Jerónimo. Luego de este hecho, volvieron las críticas de los vecinos al control municipal, ya que la actividad está prohibida desde el año pasado. Además, señalan que los días de partidos de fútbol los cuidacoches aparecen y llegan a cobrar hasta 20 mil pesos por auto.
En diálogo con Radio Mitre Santa Fe, Ariel Rodríguez, vecino de barrio Mariano Comas, describió una situación que —según aseguró— se arrastra desde hace años y que se fue agravando con el tiempo.
Rodríguez explicó que, si bien históricamente existieron cuidacoches que aceptaban colaboraciones de manera voluntaria, con el paso de los años se sumaron personas violentas que recurren a amenazas, agresiones verbales y extorsiones. “No podemos normalizar el delito. Hay gente que te dice que te va a romper o rayar el auto si no pagás”, señaló.
Según relató, la presencia de trapitos es permanente en el corredor de bulevar Gálvez, desde Mariano Comas hasta Perón, y se intensifica los días de partido, cuando se expande a calles internas del barrio. En esos contextos, indicó, se registran discusiones, gritos e intimidaciones, muchas veces protagonizadas por personas en estado de ebriedad o bajo el consumo de drogas.
El vecino también advirtió sobre una situación que genera especial temor entre quienes viven en la zona: la observación constante de los movimientos de las viviendas. “Saben qué auto tiene cada vecino, a qué hora sale y vuelve. Eso es lo más peligroso”, afirmó, y recordó que en los últimos meses fueron frecuentes los daños a vehículos estacionados.
Respecto a las denuncias realizadas, Rodríguez sostuvo que las respuestas son esporádicas y temporales. “Después de algún reclamo aparece la policía o el control municipal, se calma un poco, pero al poco tiempo vuelven”, explicó. En ese sentido, remarcó que no se trata de estigmatizar a todos, pero sí de reconocer que la falta de control termina habilitando delitos menores que escalan a hechos graves.