En una audiencia realizada en los Tribunales de Rafaela, el juez Gustavo Bumaguin resolvió dictar la prisión preventiva para Dante Osvaldo Guzmán y Jorge Eduardo Vargas, mientras que dispuso la libertad de Melina Isabel Artemann bajo medidas alternativas, en el marco de una causa por tenencia de armas de fuego, acopio y encubrimiento. La investigación, impulsada por la fiscal Fabiana Bertero, se originó a partir de un procedimiento en el que se secuestraron múltiples armas de fuego -algunas de uso civil y otras de guerra-, municiones y distintos elementos vinculados a la manipulación de armamento. Según la acusación, los tres imputados tenían participación en el hecho, en un contexto que la Fiscalía describió como organizado y con disponibilidad inmediata de las armas. Además, se incorporó a la imputación un episodio de amenazas atribuido a Vargas, así como un hecho de encubrimiento vinculado a Guzmán, quien contaba con un pedido de captura vigente en otra jurisdicción. Durante la audiencia, la fiscal sostuvo que se encontraban acreditados los requisitos para la prisión preventiva, al considerar la gravedad de los delitos, la existencia de antecedentes -especialmente en el caso de Guzmán- y los riesgos procesales, entre ellos el peligro de fuga y de entorpecimiento probatorio. ¿Qué planteó la defensa?   Los defensores particulares Andrés Colón y José María Silvela centraron su estrategia en cuestionar la extensión de la imputación y la participación concreta de cada uno de los acusados. En relación a Vargas, pusieron en duda la configuración del delito de amenazas, al señalar que no se trató de una manifestación clara de un mal futuro, sino de un conflicto previo entre vecinos sin entidad suficiente para encuadrar penalmente. Respecto a Artemann, remarcaron que no reside de manera permanente en el domicilio allanado, sino que vive y trabaja en San Francisco (Córdoba), por lo que descartaron que pudiera atribuírsele una tenencia efectiva de las armas. En esa línea, sostuvieron que su presencia en el lugar fue circunstancial. En cuanto a Guzmán, si bien la defensa no se opuso al hecho de tenencia de armas, sí rechazó la imputación de encubrimiento y planteó que, en relación a algunos delitos, la expectativa de pena permitiría eventualmente una ejecución condicional. Asimismo, los defensores destacaron el arraigo de algunos de los imputados, la existencia de domicilios alternativos y la posibilidad de aplicar medidas menos gravosas que la prisión preventiva. Al momento de resolver, el juez Bumaguin consideró que la responsabilidad penal probable se encontraba acreditada en los tres casos, aunque con diferencias en la situación procesal de cada imputado. En el caso de Guzmán, valoró especialmente sus antecedentes condenatorios, la existencia de un pedido de captura vigente, la falta de domicilio fijo y la gravedad de los hechos vinculados a la tenencia de armas, lo que lo llevó a concluir que existía un alto riesgo de fuga y entorpecimiento probatorio. Por ello, dispuso su prisión preventiva por el plazo del proceso. Una decisión similar adoptó respecto de Vargas, al considerar acreditado el hecho de amenazas y su vinculación con las armas secuestradas, además de entender que los riesgos procesales no podían ser neutralizados con medidas alternativas. Distinta fue la situación de Artemann. El magistrado entendió que su vínculo con los hechos presentaba zonas de duda, particularmente en relación a la permanencia en el domicilio y el grado de conocimiento sobre las armas. En ese contexto, y teniendo en cuenta los planteos de la defensa, resolvió disponer su libertad bajo una serie de condiciones. Entre ellas, fijar domicilio en la ciudad de San Francisco, comparecer semanalmente ante una dependencia policial, la prohibición de contacto con las víctimas y la imposibilidad de portar o tener armas de fuego. De esta manera, el juez adoptó una resolución diferenciada, en la que validó parcialmente la imputación fiscal, pero también receptó algunos de los cuestionamientos introducidos por la defensa, especialmente en lo que respecta a la situación de Artemann.