El único diario que apareció el 24 de marzo de 1976 en Rafaela fue La Opinión. Castellanos, que ganaba las calles tres veces a la semana, agrupó las ediciones del miércoles 24 con la del jueves 25. Como La Opinión se publicaba a la tarde, su edición del 24 es un testimonio histórico. Ya se sabía lo ocurrido: "UNA JUNTA MILITAR ASUMIÓ HOY EL GOBIERNO DEL PAÍS - La integran J. Videla, E. Massera y O. Agosti", titulaba, a seis columnas, en todo el formato sábana. Las tres columnas superiores de la derecha se reservaban, inmediatamente después del encabezado: "instrucciones para la ciudadanía argentina". Tapa de La Opinion del 24 de marzo de 1976.   Los primeros bandos militares   Básicamente se trataba del compendio de los primeros comunicados -que tan célebres se harían- de la Junta Militar. El primero ponía en conocimiento de la población que el país se encontraba "bajo el control operacional" de las fuerzas armadas. El segundo, declaraba esenciales a los servicios públicos, todos los cuales pasaban a ser controlados por la autoridad militar. Incumplir las órdenes de la Junta implicaba el riesgo concreto de verse sometidos al Código de Justicia Militar, dado que se encontraban suspendidas todas las garantías constitucionales, había sido disuelto el Congreso Nacional e intervenido el Poder Judicial. También se prohibían las reuniones públicas de 3 o más personas, y se declaraba a los "medios de producción, tanto estatales como privados", como objetivos militares. Noche y niebla Contrariamente a lo que muchos creen, en el sentido de que las persecuciones, torturas y desapariciones forzadas hubieran podido ser "legitimadas" si se imponía la pena de muerte, una de las primeras disposiciones difundidas por los bandos militares era precisamente la vigencia de la pena de muerte en todo el país. Claramente, las desapariciones forzadas perseguían otro objetivo más profundo. Evitar, por ejemplo, que hubiera certezas sobre el número de víctimas o que se conociera su destino. "Los enemigos del Estado deben desaparecer en la noche y la niebla de lo desconocido". Lo decía una ley del nazismo, se ventiló en los juicios de Nuremberg y se lo conoció como "el decreto Noche y Niebla. Se replicó en la Argentina. Portada del trisemanario Castellanos.   El diario informaba más abajo, siempre en la primera plana -donde se incluían pequeñas fotos de archivo de los tres comandantes-, sobre el "Vaciamiento del Congreso", con una sugestiva bajada: "Muchos legisladores solicitaron el anticipo de las dietas de marzo". La Opinión siendo La Opinión. Finalmente, en el pie de página, el "Texto de la proclama revolucionaria". Las publicaciones del Castellanos Amoblamientos Estrella y Rectificaciones Puy. Los dos pequeños avisos a una columna entornaban el capitel de Castellanos, edición del 24 y 25 de marzo de 1976. "Las Fuerzas Armadas en el Poder Político". El primer párrafo de la noticia era casi un editorial en sí mismo: "Aunque casi nunca en nuestro país una revolución ha sido totalmente sorpresiva, probablemente no hubo un golpe de Estado que reunió una publicitación previa tan precisa y coincidente como el concretado en las primeras horas de este miércoles".   Sin embargo, la reseña de la primera página incluía un error que de alguna manera ilustra sobre la desinformación del momento. Un "sueltito" a una columna informaba que el inspector general de policía Ernesto Pautazzo se había hecho cargo de la Intendencia rafaelina transitoriamente. En la edición siguiente, Castellanos se rectificó: Virgilio Cordero había viajado a Santa Fe, en la tarde del jueves, donde ya ejercía como gobernador de facto un coronel del Ejército -fuerza que había asumido el gobierno santafesino según el "reparto" de provincias distribuido por los golpistas entre Ejército, Marina y Aeronáutica-, un tal José María González, para ser notificado de que continuaba en el cargo "en comisión". Semanas después sería reemplazado por Juan Carlos Borio. En el deporte, con el fútbol local todavía en receso en sus competencias oficiales, se anunciaba para el domingo la primera carrera de Midget del Litoral. Hugo Cuffia defendería la corona ganada en 1975, en una temporada '76 que iniciaría en Colonia Cello. En el rubro Profesionales de los avisos de los diarios aparecían publicitados los servicios de los pediatras Miguel Lissi y Eduardo D'Agostino; del cirujano William Fux y de la ondoltóloga E. Godoy Rojo. Entre los contadores, sobresalía el estudio de Rodolfo Laura. La Cooperativa 30 de Agosto anticipaba para el sábado 27 el remate de 1.800 cabezas, y otros consignatarios hacían lo propio: nadie se acordaba que una semana antes las entidades del agro habían convocado a un paro total de comercialización de ganado, en disconformidad con las medidas y la política del gobierno ahora derrocado. Sin embargo, fue el editorial del Castellanos publicado el viernes 26 y sábado 27 el que mejor ilustró el espíritu de la semana del golpe.   La mar estaba serena, serena estaba la mar... "Y la calma es", decía el título, casi críptico. Empezaba: "Un golpe de Estado para poner término a un gobierno surgido de una mayoría irrefutable en número, podía —era lógico— establecer la consecuencia de una reacción popular. A esta altura del proceso, cuando el impacto inmediato de la medida se superó temporalmente, hay que reconocer que nada ha ocurrido. Más allá de toda interpretación de detalle, prima la sensación de la conformidad ciudadana por un cambio". Luego de algunas consideraciones generales sobre las inexistentes reacciones políticas y gremiales, el artículo remataba: 'Así las cosas, el pueblo se convirtió en simple testigo de los hechos y en ningún momento reclamó papel protagónico. Consecuentemente: la calma es". Castellanos también informaba sobre el regreso a la ciudad del diputado nacional mandato interrumpido Héctor Bartomioli -era secretario general de la UOM Rafaela, y respondía al hasta entonces poderoso jefe de la UOM nacional, Lorenzo Miguel, preso en el buque Los 33 Orientales junto a Carlos Menem, y otros jerarcas sindicales y gobernadores depuestos-, en tanto que aclaraba la situación del intendente Cordero. El golpe de los melenudos La calma es.... y la vida sigue. En la cartelera de espectáculos de La Opinión hay un estreno que suena como ironía: "El gran golpe de los melenudos", protagonizada por Lino Ventura. A diferencia del golpe más real de los "antimelenudos", el espectáculo era "apto para todo público". En el Belgrano también se exhibía "Operación Yakuza", con Robert Mitchum; mientras que en el Cine Colón se estrenaba en tono de comedia "Los chinos invaden Paris", otro título premonitorio. Era tiempo de comedias, porque la realidad era demasiado dura. Así que en el Gran Cine Avenida, en la primera cuadra de avenida Santa Fe, donde hoy está el Banco Hipotecario, se proyectaba una peli protagonizada por el francés Pierre Richard: "El regreso del alto rubio". Argentina ya estaba en el oscuro túnel de su dictadura más sangrienta. Pero en la superficie, en Rafaela, "la calma es". Y fue, aunque las tormentas de la tragedia también la sacudirían.