En la ciudad de Santa Fe comenzó un nuevo juicio por delitos de lesa humanidad que marca un hecho inédito en el país. Se trata de la causa conocida como “Laguna Paiva II”, que tiene en el banquillo al ex juez federal Víctor Brusa junto a tres ex policías, por crímenes cometidos durante la última dictadura cívico-militar. El proceso, que se desarrolla en el Tribunal Oral Federal, no solo aborda secuestros, tormentos y un caso de abuso sexual ocurridos en 1980, sino que incorpora un eje novedoso: el abandono de niñas y niños como delito de lesa humanidad. Luis Larpín, integrante del Foro Contra la Impunidad y por la Justicia de Santa Fe, destacó la relevancia del juicio dentro del proceso de Memoria, Verdad y Justicia en Argentina. “Es un juicio de trascendencia. Va a marcar un antes y un después porque pone en primer plano los delitos cometidos contra las infancias”, afirmó. Infancias víctimas del terrorismo de Estado La causa investiga lo ocurrido con familias de Laguna Paiva que fueron secuestradas por fuerzas represivas. En ese contexto, varios niños y niñas fueron detenidos junto a sus padres y trasladados a centros clandestinos, mientras que otros fueron abandonados en zonas rurales, sin ningún tipo de protección. “Durante mucho tiempo esto fue considerado algo secundario, como si el delito principal hubiera sido solo contra los adultos. Pero se pudo probar que todo el grupo familiar fue víctima, incluidos los chicos”, explicó Larpín. Uno de los casos más impactantes es el de los hijos de Cristalino Páez. Mientras el mayor fue llevado a un centro clandestino y obligado a presenciar torturas contra sus padres, cuatro hermanos —de entre 12 años y un año— debieron sobrevivir solos durante dos semanas en un ámbito rural, sin contacto con adultos y buscando información sobre sus padres desaparecidos. “Todo esto fue producto de un operativo represivo del Estado. No fue un accidente ni una tragedia natural: fue un plan sistemático”, remarcó. El valor de los testimonios La reconstrucción de los hechos fue posible, en gran parte, gracias a los testimonios brindados en el primer juicio de Laguna Paiva, realizado hace cinco años. Allí, quienes habían sido niños al momento de los hechos —hoy adultos— pudieron relatar experiencias que, en muchos casos, nunca habían compartido. “Los juicios orales y públicos permiten otra dimensión del testimonio. No es lo mismo una declaración escrita que poder contar lo vivido con acompañamiento, con tiempo y frente a un tribunal”, señaló. Además, la causa se fortaleció con investigación de la querella y documentación aportada por organismos de memoria. Un debate clave en la Justicia Desde el Foro anticipan que uno de los puntos centrales del juicio será el reconocimiento del abandono infantil como delito de lesa humanidad, algo que será fuertemente discutido por las defensas. Para sostener esta perspectiva, la querella incorporará especialistas en niñez y psicología que aportarán herramientas para dimensionar el impacto de estos hechos en las víctimas. “El Estado, que debía proteger a esos niños, fue el que produjo el daño. Eso es lo que define a estos crímenes como de lesa humanidad”, sostuvo Larpín. Un precedente para otras causas El avance de esta causa podría abrir la puerta a otros procesos similares en el país. Según explicó Larpín, ya existen antecedentes en provincias como Mendoza y en juicios recientes en Rosario, donde comenzaron a incorporarse casos de niños víctimas del terrorismo de Estado. En ese sentido, el juicio “Laguna Paiva II” no solo busca justicia para las víctimas, sino también ampliar el alcance de lo que se reconoce como delito dentro de los crímenes de la dictadura. “El objetivo es que toda la sociedad comprenda la magnitud de lo ocurrido y que estos hechos no vuelvan a repetirse”, concluyó. Luis Larpin, integrante del Foro Contra la Impunidad y por la Justicia de Santa Fe (Radio Mitre Santa Fe)     repeat play pause stop mute un mute Update Required To play the media you will need to either update your browser to a recent version or update your Flash plugin.