Mientras una de las víctimas era encañonada en el comedor, el otro delincuente se dirigió a la habitación donde dormía la otra hermana junto a su hijo de 11 años. Bajo la amenaza de "No me mires o le voy a pegar al chango".

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Korakis y Demaldé Foto: RN

Lo que parecía una noche tranquila en la localidad de Ataliva se transformó en una escena de película de terror. El pasado martes 21 de abril, una banda organizada irrumpió en una vivienda de calle Mariano Moreno al 400, desencadenando una investigación que este domingo tuvo su primer capítulo judicial en los Tribunales de Rafaela. El Juez Javier Bottero dictó la prisión preventiva para los cuatro implicados, mientras el pueblo aún intenta procesar la violencia del ataque.

El Hecho: El engaño y la "culata" del revólver

 

 

 

 

 

Eran las 23:20 cuando los delincuentes llegaron al domicilio de las hermanas L. No hubo puerta forzada al inicio: golpearon y llamaron a una de las moradoras por su nombre. Al abrir, la pesadilla comenzó. Dos hombres armados entraron al grito de "¡Dame la plata y la moto!".

Mientras una de las víctimas era encañonada en el comedor, el otro delincuente se dirigió a la habitación donde dormía la otra hermana junto a su hijo de 11 años. Bajo la amenaza de "No me mires o le voy a pegar al chango", la cubrieron con una frazada y la golpearon repetidamente en la cabeza con la culata del revólver. Los asaltantes escaparon con $300.000 en efectivo, un iPhone 13 y otros celulares, dejando a las mujeres con hematomas y un trauma psicológico profundo.

La Fiscalía, a cargo de la Dra. Lorena Korakis, dividió las responsabilidades de la siguiente manera:

  • Joel Alejandro Altamirano y Juan Manuel Ponce: acusados de ser los coautores materiales. Son quienes ingresaron a la casa, empuñaron las armas y ejercieron la violencia física sobre las víctimas.
  • Cristian Díaz y Macarena Monserrat: imputados como partícipes necesarios. Se les atribuye haber aportado la logística: el uso de un Renault Fluence y un Fiat Siena para el traslado de los asaltantes, la vigilancia previa y el apoyo para escapar de la localidad hacia Rafaela, donde finalmente fueron interceptados.

 

 

 

 

El Debate en Tribunales: argumentos enfrentados

La Dra. Lorena Korakis fue tajante: solicitó la prisión preventiva resaltando que la banda actuó con un plan coordinado. Subrayó que los imputados tienen antecedentes (Altamirano con condenas previas y Díaz declarado reincidente) y que dejar a Ponce en libertad era un riesgo, ya que él ya contaba con medidas alternativas por otros delitos y las incumplió para cometer este asalto. "Las víctimas tienen pánico; estamos ante personas que no dudaron en golpear a mujeres frente a un niño", enfatizó.

El abogado particular de Ponce, Dr. Carlos Farías Demaldé atacó la base de la acusación. Sostuvo que su defendido es ajeno al hecho y que era muy burdo que vaya a robar a cara descubierta a quien días atrás le había vendido una moto. Cuestionó duramente el reconocimiento por un tatuaje: "Es inverosímil que en medio de un robo alguien se detenga a mirar el diseño de un tatuaje", argumentó, pidiendo la libertad inmediata por falta de pruebas físicas (armas o dinero).

La defensa oficial del resto de los imputados a cargo de la Dra. Victoria Romano, planteó que el reconocimiento de Altamirano fue "endeble" (solo un 60% de seguridad). Sobre Díaz, sostuvo que es un simple gomero que fue a realizar un auxilio mecánico sin saber que el auto estaba involucrado en un robo. El argumento más fuerte fue para Monserrat, alegando una cirugía reciente y la necesidad de cuidar a su hija con síndrome de Down, solicitando que, en caso de quedar detenida, fuera en su casa.

 

 

La Resolución: 40 días de encierro

Tras escuchar el testimonio de las víctimas, quienes declararon vía remota que "no quieren que estos hombres vuelvan más al pueblo", el Juez Bottero resolvió:

  • Prisión Preventiva por 40 días para Altamirano, Ponce y Díaz. El magistrado consideró que hay indicios suficientes (logística vehicular y reconocimientos) para mantenerlos tras las rejas mientras se buscan las armas y el dinero.
  • Domiciliaria para Monserrat: debido a su estado de salud postoperatorio y su situación familiar, cumplirá la medida en su domicilio de calle Tosello, bajo estricta vigilancia.

La investigación sigue abierta. El plazo de 40 días será clave para las pericias telefónicas que podrían confirmar la conexión entre los cuatro y cerrar el cerco sobre una banda que, por ahora, pasará sus días en la Alcaidía de Rafaela.

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