El juez de Investigación Penal Preparatoria, Gustavo Bumaguin, dispuso la prisión preventiva de Héctor Argentino Gallardo, de 54 años, también conocido por su apodo de "Patrón", quien compareció en la mañana de este jueves en una extensa audiencia donde se debatieron las medidas cautelares a aplicársele. Gallardo fue oportunamente imputado por el fiscal Martín Castellano como presunto autor de los delitos de amenazas coactivas calificadas por tener como propósito compeler a una persona a hacer abandono del lugar de su residencia habitual en carácter de autor; y homicidio doloso agravado por su comisión con arma de fuego, en calidad de instigador. De estos hechos resultó víctima Carlos Cabrera, quien fue asesinado por sicarios el 23 de abril de 2022. Gallardo -quien integró la nómina de los diez prófugos más buscados de la provincia de Santa Fe hasta hace pocas semanas, cuando fue descubierto y detenido en la localidad de Puerto Madryn, provincia de Chubut- asistió a la audiencia por vía virtual, desde el penal de Coronda, donde está recluido. Lo hizo vestido con el uniforme naranja reservado a los presos de alto perfil. Fue asistido legalmente por los penalistas Claudio Torres del Sel y Federico Scarinci. Largo debate     El debate sobre la situación procesal de Gallardo se extendió durante más de 3 horas, luego de una extensa y pormenorizada descripción de los hechos investigados y testimonios recabados que realizó el fiscal Castellano. De acuerdo con la imputación formulada por el Ministerio Público de la Acusación, a Héctor Argentino Gallardo se le atribuye haber desplegado, entre 2021 y abril de 2022, un accionar sistemático de amenazas y coacciones contra Carlos Miguel Cabrera, con el objetivo de obligarlo a entregar bienes, asumir supuestas deudas y abandonar de manera definitiva su lugar de residencia en la ciudad de Frontera y zonas aledañas. Según la acusación, Gallardo habría proferido amenazas directas y reiteradas de muerte, tanto de forma personal como a través de terceros, entre ellos una sobrina, generando en la víctima un temor real y persistente que condicionó su vida cotidiana Siempre conforme a la imputación fiscal, ese proceso de intimidación se habría intensificado con el paso del tiempo y habría incluido expresiones explícitas sobre la posibilidad de matar a Cabrera o a integrantes de su familia si no cumplía con las exigencias planteadas. En ese marco, se sostiene que Gallardo utilizó su posición dominante dentro del entorno familiar para reforzar la presión psicológica, valiéndose de intermediarios que transmitían los mensajes amenazantes a la víctima, lo que configuró un cuadro de sometimiento coactivo previo al desenlace fatal. Judiciales 18 de Diciembre de 2025 El "Patrón" en el banquillo: "Cabrera era mi compadre, lo quería como a un hijo"     Sicarios en acción La acusación también le atribuye a Gallardo haber instigado el homicidio de Cabrera, ocurrido el 23 de abril de 2022. De acuerdo con la reconstrucción fiscal, el imputado habría determinado a dos personas aún no identificadas para que ejecutaran el ataque armado en el domicilio de la víctima, con conocimiento previo de sus rutinas y del lugar donde residía. Esa noche, los agresores llegaron en motocicleta al complejo habitacional, uno de ellos ingresó armado y efectuó varios disparos, uno de los cuales impactó en zonas vitales del cuerpo de Cabrera, provocándole heridas que derivaron en su muerte horas después en un centro de salud de la ciudad de San Francisco, Córdoba. Entre los elementos que comprometen al imputado, la acusación fiscal destaca especialmente el testimonio de Carla G., sobrina del imputado, quien declaró haber actuado como intermediaria en la transmisión de amenazas hacia la víctima y sostuvo que lo hizo bajo un clima de intimidación ejercido por Gallardo. La investigación incorpora además numerosos testimonios de familiares, allegados y otras personas del entorno, que en forma concordante dieron cuenta del conflicto previo, de las presiones y amenazas atribuidas al imputado, del temor manifestado por la víctima y de distintas circunstancias relevantes ocurridas antes y después del homicidio, sin que sus identidades sean individualizadas en la imputación pública. La testigo clave Buena parte del argumento de los defensores estuvo orientado a quitarle credibilidad a la testigo Carla G. y a desvincular a Gallardo de la instigación al homicidio, el delito más grave. Pero además el penalista Torres del Sel fue enfático al afirmar que "no existe ni una sola prueba de la participación de Gallardo en el homicidio. Si no tuviera el apellido Gallardo, no estaría preso porque no hay una sola prueba material que fundamente las acusaciones. El fiscal habla de amenazas y de que hay que proteger a los testigos, pero me pregunto: ¿existe alguna denuncia de amenazas de Gallardo hacia su sobrina y otras personas, después de ocurrido el hecho?. No hay. Lamentablemente se lo detuvo a Gallardo antes de que se presentara ante la Justicia, e incluso la Fiscalía sabía que quería ponerse a disposición de la Justicia", manifestó, revelando que era la intención de Gallardo presentarse voluntariamente a responder por estos hechos. Para el juez, aunque la principal testigo de cargo citada por la Fiscalía esté efectivamente con problemas psiquiátricos (como alegó la defensa) en su relato fue lo suficientemente veraz y coherente como para no ser descartada la validez de su aporte: "no es que dijo 'vino un OVNI y unos extraterrestres me contaron lo que pasó', sino que fue consistente y creíble", argumentó Bumaguin. "Hubo una reiterancia y persistencia en las amenazas contra Cabrera, desde 2021 y hasta momentos previos al crimen, por lo cual no podemos creer totalmente a lo que manifiesta el imputado sobre su cariño hacia la víctima. La persistencia de las amenazas no refleja que fueran discusiones que se solucionaban rápidamente", agregó el magistrado, fundamentando que se encuentran cumplidos en esta etapa de la investigación los presupuestos requeridos para el dictado de la prisión preventiva por el término que dure el proceso.