El reporte del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) difundido por la Bolsa de Comercio de Santa Fe subrayó que las lluvias de la última semana presentaron “irregular distribución geográfica”, con mayores registros en el centro y sur del área relevada. Sin embargo, el eje del análisis se concentró en el impacto positivo de las precipitaciones sobre la soja temprana, en un momento considerado determinante para la definición de rindes. Soja temprana: lluvias clave y nuevo escenario productivo   La oleaginosa cubrió 1.070.000 hectáreas, un 3 % más que las 1.037.000 del ciclo 2024/2025. Hasta el momento, había mostrado buena germinación, correcta emergencia y desarrollo vegetativo normal. El informe remarcó que precipitaciones “muy oportunas en la etapa clave del cultivo —llenado de semilla en nudo— cambiaron la realidad y generaron nuevas expectativas por los resultados”. Ese aporte hídrico, ocurrido en un momento fisiológico decisivo, reconfiguró el panorama productivo, especialmente en las zonas de mayor superficie sembrada. Lote con soja temprana (de primera), en etapa de R5 (comienzo de llenado de semilla en nudo), con muy buena estructura de plantas, en el centro del departamento Castellanos.   En ese sentido, el SEA señaló que el nuevo escenario abre perspectivas favorables para la definición de los rendimientos, tras un período previo en el que la evolución dependía fuertemente de la disponibilidad de agua en los perfiles. Más allá del impacto en la soja, el documento indicó que las precipitaciones “no condicionaron la normalidad, regularidad y ritmo de las actividades agrícolas”. Continuaron las aplicaciones de fertilizantes, herbicidas e insecticidas, el picado y embolsado de maíz temprano, la siembra de algodón y maíz tardío, así como la cosecha de girasol y maíz temprano. Girasol Se implantaron 160.000 hectáreas, un 18 % más que el año anterior. En madurez fisiológica, el 90 % del área presentó estado bueno a excelente. La cosecha avanzó durante tres a cuatro jornadas hasta la interrupción por lluvias, con rindes de 20 a 24 qq/ha como mínimos, máximos de 28 a 30 qq/ha y lotes puntuales de 38 a 40 qq/ha. Maíz temprano El cereal alcanzó 95.000 hectáreas, un 20 % más interanual. El 98 % de los cultivares se mantuvo en estado bueno, muy bueno o excelente. La cosecha arrojó promedios mínimos de 50 a 54 qq/ha y máximos de 100 a 115 qq/ha, con registros puntuales de hasta 128 qq/ha. ♦ Lote con maíz tardío (de segunda), en etapa de desarrollo vegetativo, con buena disponibilidad de agua útil, uniforme, en muy buen estado, en el sur del departamento San Cristóbal.   En paralelo, el picado y embolsado para autoconsumo avanzó con valores de 12 a 16 metros de bolsa por hectárea y máximos de 18 m/bolsa/ha. Algodón, sorgo y siembras tardías El algodón registró una implantación entre 22 y 24 % inferior a la campaña previa. En el área algodonera se observaron “los primeros síntomas de déficit hídrico”, principalmente en cultivares en floración. El sorgo granífero cerró la siembra con 120.000 hectáreas, un 10 % menos interanual, reducción atribuida a “los magros resultados obtenidos” tras el déficit hídrico del ciclo anterior. La soja tardía alcanzó 595.000 hectáreas y mostró buena evolución inicial, con casos puntuales de estrés hídrico y térmico que podrían revertirse por las lluvias recientes. En tanto, el maíz tardío presentó una intención de 90.000 hectáreas y un avance de siembra del 96 %. Agua útil y dinámica ambiental En sectores puntuales de los departamentos del centro norte provincial se detectó una disminución en la “disponibilidad de agua útil en los perfiles de los suelos”, factor que reguló los procesos de siembra y evolución de los cultivos. No obstante, el SEA destacó la “muy buena infiltración de todos los milímetros caídos” en la semana analizada y remarcó que la dinámica ambiental, junto con las decisiones productivas y tecnológicas adoptadas, terminó de configurar el escenario de la campaña gruesa 2025-2026.