El hígado graso es una enfermedad cada vez más frecuente y, al mismo tiempo, una de las más subestimadas. Aunque muchas personas desconocen que la padecen, especialistas advierten que está estrechamente relacionada con el sobrepeso, la obesidad, la diabetes y los malos hábitos alimentarios.
La médica clínica y especialista en diabetes María Victoria Lisa explicó que el hígado graso consiste en la acumulación de grasa en el hígado y que, si bien puede tener distintas causas, la más habitual hoy está vinculada a problemas metabólicos.
Actualmente, la enfermedad dejó de ser conocida únicamente como “hígado graso no alcohólico” y pasó a denominarse esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica. Esto se debe a que aparece principalmente en personas con factores de riesgo cardiometabólicos, como hipertensión arterial, colesterol elevado, diabetes tipo 2 o exceso de peso.
Uno de los mayores problemas es que suele avanzar sin síntomas claros. En la mayoría de los casos, el diagnóstico aparece de manera casual durante una ecografía abdominal o un análisis de sangre de rutina que muestra alteraciones en el hepatograma.
Según explicó la especialista, el sedentarismo y las dietas ricas en azúcares y bebidas con fructosa tienen un rol central en el desarrollo de esta enfermedad. La grasa comienza a acumularse en un órgano donde no debería estar y eso genera inflamación.
Esa inflamación puede derivar, con el paso de los años, en fibrosis hepática y hasta cirrosis si no se realizan cambios a tiempo. Sin embargo, el principal riesgo no suele ser solamente el daño hepático, sino las enfermedades cardiovasculares asociadas.
“Tener grasa en el hígado muchas veces refleja que también puede haber grasa acumulada en otros órganos y en las arterias”, explicó la profesional durante una entrevista en Radio Mitre Santa Fe.
La especialista también desmintió algunos mitos que circulan en redes sociales sobre supuestos productos “detox” o tratamientos milagrosos para limpiar el hígado. Aclaró que no existe relación entre el hígado graso y problemas de evacuación intestinal, como suelen promocionar algunas publicidades engañosas.
En cuanto al tratamiento, sostuvo que la clave sigue siendo el cambio de hábitos: mejorar la alimentación, bajar de peso, realizar actividad física y controlar enfermedades metabólicas. Además, explicó que algunos medicamentos utilizados actualmente para tratar obesidad y diabetes muestran resultados positivos sobre el hígado graso, aunque todavía no existe una medicación específica aprobada exclusivamente para esta enfermedad.