La medida anunciada por Luis Caputo busca incentivar la siembra de cultivos finos, pero el sector insiste en la necesidad de previsibilidad y reducción fiscal permanente.

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En el segmento de campo, Elida Thiery abrió su columna en Radio Mitre Santa Fe repasando el anuncio más reciente que afecta directamente al agro argentino: la extensión de la rebaja de retenciones para los cultivos finos —específicamente trigo y cebada— hasta el 31 de marzo de 2026. El ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, lo comunicó a través de redes sociales, como ya es costumbre.

 

Esta medida, enmarcada en un contexto de presión fiscal constante para el campo, busca evitar el desaliento de los productores en plena planificación de la siembra fina. Las retenciones para trigo y cebada, que habían bajado del 12% al 9,5% en enero, mantendrán ese nivel por nueve meses más. En tanto, otros cultivos como soja, girasol, maíz y sorgo volverán a sus niveles anteriores a partir del 1 de julio.

Andrea Sarnari, presidenta de la Federación Agraria Argentina, se expresó al respecto: "No deja de ser una medida positiva, pero sigue siendo provisoria. Insistimos en que estas rebajas deben ser definitivas para dar previsibilidad a los productores". Además, recordó que muchos aún no han terminado de levantar la cosecha y necesitan esa reducción para sostener la rentabilidad, especialmente en pequeñas escalas donde los márgenes siguen siendo muy ajustados.

 

Sin embargo, la contracara llegó desde el propio presidente Milei, quien en el marco de un evento de la Cámara de Comercio de EE.UU. en Argentina (Amcham), confirmó que las retenciones para los cultivos gruesos volverán a los valores previos. La noticia generó malestar en el sector, que observa cómo se mantienen beneficios en otros sectores mientras el agro sigue esperando una política fiscal más equitativa.

Thiery cerró su análisis calificando el panorama como “agridulce”: el alivio temporal para trigo y cebada contrasta con la falta de medidas sostenidas y la incertidumbre de cara al futuro. “El campo es el que le da el colchón al gobierno para hablar de estabilidad, pero siempre es al que más le exigen”, sentenció. Y, entre sopa y cálculos agrícolas, dejó flotando un mensaje político: si no hay cambios, podrían venir sorpresas en las urnas nacionales.

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