Al término de 2025, los hogares argentinos alcanzaron un nivel de endeudamiento con billeteras virtuales y prestamistas no bancarios sin precedentes, destinando alrededor del 33% de sus ingresos mensuales a saldar estos compromisos, el nivel más alto desde que se tienen registros.
Cuando se suman las obligaciones con la banca tradicional, la deuda total de las familias ascendió al 140 % de sus ingresos, evidenciando una fuerte presión financiera sobre los ingresos disponibles para consumo y ahorro.
La morosidad en el segmento de créditos no bancarios también mostró un marcado deterioro: el 21,4 % de los préstamos otorgados por billeteras y otras entidades fintech presentaba irregularidades en los pagos en noviembre, cifra que se triplicó respecto de 2024.
En particular, los créditos catalogados como “irrecuperables”, aquellos con más de un año de mora, pasaron del 2,6 % al 6,4 % en el último año, duplicándose y señalando un aumento de préstamos con escasas probabilidades de recuperación.
Expertos señalan que este deterioro del perfil de crédito familiar se explica por el alza de tasas de interés previas a las elecciones, la pérdida de poder adquisitivo real y la búsqueda de financiamiento alternativo cuando las líneas tradicionales como tarjetas no alcanzan para cubrir gastos corrientes.
Aunque el sistema bancario tradicional mantiene mecanismos más eficientes de cobro como el débito automático y tasas más bajas, también reportó aumentos de mora en préstamos personales y tarjetas de crédito, reflejando un estrés financiero generalizado entre los hogares.