El trágico accidente se produjo la tarde del domingo cuando dos trenes de alta velocidad colisionaron en la provincia de Córdoba, en el sur de España, dejando al menos 39 personas muertas y 152 heridas, según el último informe oficial. Entre los fallecidos se encuentra uno de los maquinistas y decenas de heridos permanecen hospitalizados, varios en estado grave.
El siniestro ocurrió alrededor de las 19:45 hora local, cuando un tren Iryo que viajaba de Málaga a Madrid descarriló en la entrada de la estación de Adamuz e invadió la vía opuesta, chocando de frente con un tren Alvia procedente de Madrid con destino a Huelva. La violencia del impacto provocó que varios vagones de ambos trenes se salieran de la vía y volcaran por el talud adyacente.
Equipos de emergencia, bomberos y fuerzas de seguridad trabajaron durante toda la noche en las labores de rescate y atención a los heridos, mientras que las autoridades han establecido números de asistencia para familiares de pasajeros y habilitado un centro de ayuda en la zona. Los servicios ferroviarios entre Andalucía y Madrid permanecen suspendidos mientras continúa la evaluación de daños e investigación.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, describió la tragedia como un hecho “muy triste” y destacó la composición diversa de los pasajeros, entre familias, personas mayores y niños, subrayando el impacto humano del accidente. El ministro de Transportes calificó el siniestro de “extraño”, dado que se produjo en un tramo recto de vía recientemente renovado y con trenes que habían pasado revisiones técnicas recientes.
Las causas del choque aún se desconocen y las autoridades han iniciado una exhaustiva investigación técnica para determinar las posibles fallas en la infraestructura o en los sistemas de operación. Se espera que los resultados preliminares tarden varios días, mientras que la cifra de víctimas podría aumentar a medida que avance el rescate y se identifiquen los restos.