Este miércoles se desarrolló, en la sala 3 de los Tribunales de Rafaela, una audiencia de apelación, en la que la defensa de Emanuel Suárez rechazó la condena dictada en diciembre del año pasado.
Ahora, 9 meses después de la lectura del veredicto, y con una nueva representación legal a cargo de los Dres. Martín Risso Patrón y Martín Scagli, la Defensa de Suarez pidió la nulidad de la condena, alegando que la misma no respetó las garantías constitucionales que le asisten. Asimismo, remarcaron que la principal prueba contra su representado (la declaración en Cámara Gessel de las víctimas), estuvo mal realizada.
Sin embargo, tanto la fiscal Favia Burella como la Dra. Paola Pradolini (en representación de la Querella) coincidieron en que el tribunal de apelación que integraron los Jueces Sebastían Creus, Bruno Netri y Roberto Reyes deben confirmar en todos sus términos el fallo de primera instancia, al considerar que fue producto de una “valoración razonada de la prueba”. Con respecto al monto de la pena (que también fue objetado por la Defensa como un pedido subsidiario), el bloque acusador dijo que fue “justo y proporcional” al delito que le endilgaron a Suárez.
El paso que sigue ahora es esperar la decisión del Tribunal de segunda instancia, algo que podría ocurrir sobre el fin de la semana que viene o la próxima.
Los hechos
Durante el extenso juicio contra Emanuel Suárez, la representante del Ministerio Público de la Acusación sostuvo que “el condenado agredió sexualmente a sus dos sobrinas en reiteradas oportunidades”, y precisó que “cometió los primeros abusos cuando era adolescente y continuó con su conducta delictiva tras adquirir la mayoría de edad en 2007”.
“Suárez abusó de las víctimas desde que ellas cursaban los primeros años de la primaria hasta la época en la que iban a la escuela secundaria”, señaló Burella.
Asimismo, la fiscal planteó que “para llevar a cabo los ilícitos, el condenado se aprovechó de la situación de vulnerabilidad en la que estaban sus sobrinas en función de su edad y género, así como por el vínculo afectivo y de confianza que mantenían con el atacante”.