El juicio oral y público contra Ramón Villegas, ex jefe del Servicio de Emergencias 911, concluyó hoy en los Tribunales de Rafaela con una resolución mixta. El juez Gustavo Bumaguin impuso una pena de 1 año y 8 meses de prisión de ejecución condicional, tras un veredicto que desglosó la responsabilidad penal del imputado sobre la serie de hechos ocurridos en septiembre de 2024.
El detalle del fallo: ¿Por qué fue condenado?
El magistrado consideró que existen pruebas suficientes para declarar a Villegas penalmente responsable de un hecho de Amenazas Calificadas, vinculado al uso de su arma reglamentaria para amedrentar a la víctima principal en un domicilio de calle Baliño; y un hecho de Abuso de Autoridad, al haber utilizado su jerarquía e influencias para ordenar el ingreso policial y la detención ilegítima del joven involucrado.
Las absoluciones
Sin embargo, el tribunal no dio por probados todos los delitos que sostenía el Ministerio Público de la Acusación (MPA). En un revés para la fiscalía, Villegas fue absuelto de dos hechos de Amenazas Simples y un hecho adicional de Amenaza Calificada.
Esta distinción técnica explica por qué la pena final (20 meses de prisión condicional) resultó significativamente menor a los 3 años de cumplimiento efectivo que había solicitado originalmente la fiscal Fabiana Bertero.
Un veredicto con sabor agridulce para las partes
Con esta resolución, Villegas evita la prisión efectiva. Al ser una condena de ejecución condicional, el ex jerarca policial mantendrá su libertad, sujeto al cumplimiento estricto de normas de conducta durante el plazo que dure la sentencia (fijado por Bumaguin en 4 años contados a partir de la fecha).
Por el lado de la defensa, a cargo del Dr. Alejandro Otte y la Dra. Ivana Gómez, el fallo se recibe como un éxito parcial: aunque no lograron la absolución total, consiguieron que el juez descartara tres de los cinco hechos imputados, logrando una pena que no implica encierro.
El trasfondo del caso
La causa se originó tras un violento episodio donde Villegas, creyendo erróneamente que un ciclista de 19 años había dañado su auto, irrumpió en una vivienda cercana a su casa. El uso de su pistola 9mm y su posterior identificación como "jefe policial" para forzar un arresto fueron los puntos clave que el juez sí consideró probados y delictivos, calificándolos como un ejercicio abusivo de sus funciones.