“La gente elige mucho más. Las grandes marcas ofrecen distintas opciones de precios dentro de la misma categoría, y los consumidores comparan", expresaron desde el sector.

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Francisco López Foto: RN

Un reciente informe del Centro RA de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires reveló que 5 de cada 10 argentinos necesitan endeudarse para ir al supermercado, es decir, utilizan tarjetas de crédito para adquirir productos básicos como alimentos, artículos de limpieza y de higiene personal.

El estudio muestra que entre diciembre de 2023 y mayo de 2025 el uso del crédito en supermercados aumentó del 39% al 45% del total de operaciones, en paralelo a una caída del uso del débito (del 34% al 26%) y del efectivo (del 20% al 16%). En contraste, las billeteras virtuales crecieron del 7% al 13%, consolidándose como una herramienta de pago cada vez más elegida.

El informe también advierte sobre el fuerte incremento de la morosidad en el crédito al consumo, que subió un 147% en lo que va de la gestión de Javier Milei, pasando del 2,5% al 6,2% del total.

En ese contexto, RAFAELA NOTICIAS quiso conocer cómo impacta esta tendencia en la ciudad y dialogó con Francisco López, licenciado en Comercialización y uno de los responsables de Supermercados Pingüino.

“Hoy el 70% compra con tarjeta o billetera virtual”

 

Consultado sobre los hábitos de consumo locales, López señaló que el cambio en los medios de pago es notorio: “Hace unos siete u ocho años, el 80% de las compras se hacía en efectivo. Hoy ese número se dio vuelta: casi el 70% paga con tarjeta o billetera virtual y el efectivo quedó muy poco”. Según explicó, este cambio no solo refleja una cuestión de necesidad o promoción bancaria, sino también una mayor formalización del comercio: “Antes muchos comercios no facturaban todas sus ventas. Ahora, con las billeteras virtuales y el crédito, todo se formaliza más y eso iguala un poco las condiciones de competencia”.

Respecto a cómo modificó la inflación los hábitos de consumo, el empresario indicó que las familias se volvieron más cautelosas y racionales: “La gente elige mucho más. Las grandes marcas ofrecen distintas opciones de precios dentro de la misma categoría, y los consumidores comparan. Ya no se hacen compras grandes al inicio del mes como antes, sino que se compra a medida que se necesita, porque los precios están más estables”.

López señaló que los aumentos en los distintos rubros acompañan la inflación, con variaciones según el clima o la estacionalidad: “Frutas, verduras, lácteos o carnes pueden subir de golpe por temas de oferta, exportación o calor, pero en general están bastante estabilizados”.

 

Importaciones y promociones: dos factores que inciden en el consumo

Consultado sobre la llegada de productos importados, López confirmó que se regularizó el ingreso de frutas, verduras y enlatados: “Viene mucha mercadería de Brasil, Bolivia y Chile. Nosotros también retomamos importaciones directas de productos como atún, palmitos o ananá, lo que ayuda a reducir costos y ofrecer mejores precios”. También destacó el impacto de las promociones bancarias y virtuales en la decisión de compra: “La gente busca descuentos. Los viernes con Mercado Pago tenemos un 15% y se llena. Lo mismo pasa con el Banco Nación los miércoles y el Banco Santa Fe los martes. Las promociones ordenan el flujo de ventas durante el mes”.

Precios de las fiestas: aumentos moderados y primeras ventas

A poco más de un mes de las fiestas de fin de año, las góndolas de los supermercados rafaelinos ya exhiben pan dulces, garrapiñadas y turrones. López explicó que los precios subieron entre un 20% y un 25% respecto al año pasado, dependiendo de la marca: “Las empresas más eficientes son las que menos aumentaron. Hay marcas que cuidan el volumen y logran precios más competitivos. Todo lo que es productos navideños ya empezó a venderse desde hace casi un mes”.

Francisco López - Entrevista en Bien Despiertos

 

Un consumo que busca sostenerse

El panorama nacional, según el informe de la UBA, confirma la retracción del consumo y el agotamiento de la capacidad de compra de las familias, pese a la expansión del crédito.

En Rafaela, los supermercados intentan mantener el nivel de ventas mediante promociones y acuerdos bancarios, mientras los consumidores ajustan sus hábitos y priorizan los descuentos.

“No está fácil para nadie”, resumió López. “Por eso tratamos de incorporar todas las promociones posibles. Sabemos que cada peso cuenta, y que la gente necesita que su plata rinda más”.

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