El Festival Nacional de Folclore de Cosquín 2026 cerró su edición con noches memorables, desde la histórica caravana de Soledad Pastorutti por sus 30 años de trayectoria hasta una Plaza Próspero Molina que agotó sus entradas con la presencia de Milo J. Sin embargo, para la comunidad artística de Rafaela, el hito más emocionante ocurrió durante la apertura de la última luna, cuando el bailarín y coreógrafo Luciano Arias pisó el escenario Atahualpa Yupanqui acompañando a la leyenda Peteco Carabajal.
Arias, de 22 años, es oriundo de San Francisco pero eligió Rafaela como su hogar hace medio año, cautivado por el "potencial cultural enorme" de la ciudad. Su llegada al escenario mayor no fue producto del azar, sino de la era digital y la constancia: un video suyo bailando una zamba de Riendas Libres llegó a manos de Homero Carabajal a través de Instagram, lo que derivó en la invitación formal para integrar el cuadro artístico en la capital nacional del folclore.
Un legado que se lleva en la sangre
La historia de Luciano con la danza comenzó antes de nacer. "Mi mamá bailaba conmigo en la panza", relata el joven, quien creció en una familia donde la guitarra y el zapateo eran parte del paisaje cotidiano. Tras formarse en danzas tradicionales, contemporáneas y clásicas, desarrolló un estilo propio volcado a la estilización folclórica, una búsqueda que hoy transmite a sus alumnos en Rafaela.
Formando el semillero rafaelino
Actualmente, Arias vuelca su experiencia en dos espacios clave de la ciudad: la compañía femenina Rupai Danza y la academia infantil Nyanarca. Con sedes en las vecinales de los barrios Independencia y Mosconi, el coreógrafo trabaja con niñas, niños y adultos en el perfeccionamiento de la técnica, combinando el respeto por la tradición con toques de modernidad.
"Los sueños se trabajan con profesionalismo, respeto y humildad", afirma Luciano, quien mantiene una rutina de entrenamiento rigurosa para estar a la altura de las exigencias del circuito nacional. Su paso por Cosquín no solo representa un logro personal, sino que refuerza el posicionamiento de Rafaela como un polo de talentos que nutre los escenarios más importantes del país.
Para quienes deseen sumarse a sus clases o conocer más de su propuesta, pueden contactarlo a través de las redes sociales de sus academias (Rupai Danza), donde los días miércoles y viernes se vive la pasión por nuestras raíces.