Durante las fiestas, las comidas abundantes, el consumo de alcohol y los cambios en los horarios pueden generar molestias digestivas. Por eso, se recomienda priorizar porciones moderadas, incluir frutas y verduras en el menú y evitar repetir platos muy grasos o azucarados.
También es clave mantener una buena hidratación, especialmente en jornadas de altas temperaturas, y extremar los cuidados en la manipulación y conservación de los alimentos para prevenir intoxicaciones. Disfrutar de las celebraciones con equilibrio permite cuidar la salud sin resignar el encuentro y el disfrute en familia.