La pasión por el río y la pesca continuó consolidándose entre los rafaelinos y vecinos de la región, que desde hace décadas eligen la costa santafesina como destino para descansar, compartir con amigos y despejarse de la rutina. Así lo sostuvo Gustavo Cuello, periodista especializado en pesca deportiva, quien remarcó que no hizo falta recurrir a estadísticas formales para dimensionar el fenómeno.
Con más de 34 años recorriendo las rutas 1 y 11, Cuello recordó que Rafaela llegó a ser la ciudad con mayor parque náutico de la provincia, a pesar de no contar con río propio. “La gente fue eligiendo estos destinos porque necesita salir de las grandes urbes. La costa, la flora, la fauna y los paseos en lancha limpian la cabeza; la gente vuelve renovada”, explicó.
Según detalló, esa relación sostenida con el río derivó en que muchos rafaelinos decidieran asentarse de manera permanente en localidades costeras como Cayastá y Santa Rosa de Calchines. Incluso estimó que entre un 10 y un 15 por ciento de la población de Cayastá estaría compuesta hoy por personas provenientes de Rafaela y la zona.
Al referirse a una expresión muy habitual entre los pescadores -“irse al rancho”-, Cuello aclaró que el término abarcó realidades muy diversas: desde una construcción sencilla de chapa a la orilla del río o en una isla, hasta casas cómodas y completamente equipadas. “No importa el confort: lo esencial es la experiencia y el disfrute del entorno”, señaló.
En cuanto a la agenda que se venía, el conductor de Naturaleza Viva destacó el impacto turístico de los concursos de pesca, que funcionaron como verdaderos motores económicos para las localidades ribereñas. Mencionó competencias en provincias como Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes, con fuerte presencia de pescadores rafaelinos.
Entre los eventos más destacados, enumeró el concurso Surubí Yacú en Goya, previsto para el 22 de marzo; el inicio de la temporada el 1° de marzo en Valle María; y el certamen del 11 de abril en Franck, organizado por el Club Atlético Franck en Sauce Viejo.
Cuello subrayó que estos encuentros no solo implicaron jornadas de pesca, sino estadías de varios días que generaron movimiento en supermercados, estaciones de servicio, alojamientos y comercios locales. “El pescador turista deja recursos en cada pueblo y eso convierte a la pesca deportiva en una herramienta clave para el desarrollo del turismo regional”, concluyó.