La presbicia es una de las consultas más frecuentes en oftalmología. Se trata de la pérdida progresiva de la capacidad para enfocar de cerca, un proceso natural que comienza a partir de los 40 años. “El primer paso siempre es la corrección con anteojos. También existen gotas que pueden ayudar, pero no son para todos los pacientes y deben ser evaluadas caso por caso”, explicó el doctor Mariano Cordini en diálogo con Hoy por Hoy, en radio Mitre Santa Fe.
Con el paso del tiempo, y especialmente después de los 55 años, la dependencia de los anteojos puede volverse muy marcada. En esos casos, se evalúa la posibilidad de una cirugía de presbicia, que consiste en colocar un implante dentro del ojo para mejorar el enfoque de cerca y reducir la necesidad de lentes. “En muchos pacientes se logra que no necesiten anteojos para la mayoría de sus actividades o incluso para ninguna”, detalló.
El especialista señaló que se trata de una microcirugía ambulatoria, realizada bajo microscopio y con tecnología de alta precisión. “No todos los casos son quirúrgicos. Antes se hacen estudios para determinar qué tipo de implante es el más adecuado”, aclaró. Además, advirtió que “no existe el riesgo cero”, aunque destacó que los avances tecnológicos han reducido significativamente las complicaciones.
La intervención dura unos 30 minutos, se realiza con anestesia local en gotas y el paciente regresa a su casa el mismo día. “El primer día se ve algo turbio, pero a las 48 horas ya puede retomar sus actividades normales. No se recomienda operar ambos ojos al mismo tiempo”, explicó.
Entre los cuidados posteriores, el doctor aconsejó evitar las piletas durante unas seis semanas y proteger los ojos del sol con gafas adecuadas.
Finalmente, recordó que la cirugía no está indicada en personas jóvenes que recién comienzan con la presbicia. “Generalmente se recomienda a partir de los 55 años, cuando el cristalino ya perdió toda su capacidad de enfoque”, concluyó Cordini.