El cronómetro legislativo corre a una velocidad frenética para La Libertad Avanza. Con el objetivo de convertir en ley el proyecto de modernización laboral antes de que termine febrero, la cúpula oficialista en la Cámara de Diputados, encabezada por Martín Menem, intensifica las negociaciones para asegurar el número necesario en el recinto. Sin embargo, el camino hacia la sanción definitiva encontró un obstáculo inesperado: el esquema de licencias por enfermedad.
El "nudo gordiano" de la negociación
El conflicto se centra en el artículo 44, una incorporación de último momento en el Senado que encendió las alarmas de los bloques dialoguistas. El texto actual propone una reducción en las remuneraciones por accidentes o enfermedades inculpables, eliminando la garantía del 100% del salario.
Para el PRO y la UCR, este punto representa un "error no forzado" que no solo pone en riesgo la protección del trabajador, sino que conlleva un costo político que no están dispuestos a pagar. Cristian Ritondo, jefe de la bancada macrista, fue tajante al señalar que, si bien se busca evitar abusos en el sistema, la solución no puede ser el recorte directo a quienes atraviesan cuadros de salud reales.
Las alternativas sobre la mesa
Ante la resistencia de sus aliados, el oficialismo baraja tres escenarios principales para evitar que la ley naufrague o se postergue indefinidamente:
- Modificación y vuelta al Senado: Es la opción que gana más fuerza. Diputados retocaría el artículo para garantizar el salario completo en patologías graves o degenerativas y devolvería el proyecto a la Cámara alta para su ratificación final.
- Promesa de Reglamentación: Algunos sectores del Ejecutivo, con Patricia Bullrich a la cabeza, sugirieron sancionar la ley tal como está y "corregir" el inciso mediante la reglamentación posterior. No obstante, la oposición desconfía de esta vía por su discrecionalidad.
- Corrección vía DNU: Una alternativa técnica que permitiría salvar la ley principal y emmendar el error mediante un decreto posterior, aunque esto sumaría una nueva capa de tensión jurídica.
Sesión bajo presión sindical
De confirmarse el llamado para este jueves, la actividad parlamentaria coincidirá con la cuarta huelga general de la CGT. El clima en las afueras del Congreso promete ser de alta tensión, mientras en el interior los operadores libertarios intentan "blindar" el proyecto para evitar que la oposición más dura logre introducir cambios que desvirtúen el espíritu original de la reforma.
En los pasillos de Balcarce 50 y del Congreso, la orden es clara: ajustar los votos y cerrar las fisuras con los aliados. La reforma laboral es la piedra angular del programa económico del Gobierno para este semestre, y cualquier demora extra se lee como una debilidad que el oficialismo no quiere permitirse.