La presidenta del Colegio de Ópticos de la provincia de Santa Fe, Gabina Sosa, expresó su preocupación por el crecimiento de la venta de anteojos —tanto recetados como de sol— y de lentes de contacto en comercios no habilitados, como boutiques, bazares y distintos puntos de venta informal, además de su fuerte expansión en redes sociales. En diálogo con Mitre Santa Fe, advirtió que esta práctica viola la normativa vigente y representa “un riesgo directo para la salud visual”, ya que solo las ópticas matriculadas cuentan con profesionales capacitados para interpretar recetas, controlar graduaciones y garantizar la calidad de los productos.
Sosa remarcó que incluso los anteojos pregraduados, que en algunos casos se ofrecen como solución rápida, están prohibidos en ópticas debido a las “aberraciones y dificultades visuales” que pueden generar con el tiempo. En el caso de las lentes de contacto, la advertencia es aún mayor: su uso sin supervisión profesional puede derivar en lesiones graves como heridas en la córnea e incluso urgencias oftalmológicas. “El que vende estos productos fuera de una óptica no tiene idea de lo que está ofreciendo, y la gente desconoce el daño que puede causarse”, señaló.
La titular del Colegio explicó que vienen trabajando en conjunto con la Asociación de Oftalmólogos, la Cámara de Ópticas, el Colegio Médico y la Municipalidad para fortalecer controles y evitar operativos ilegales de venta, incluso aquellos que se disfrazan como campañas sociales. Destacó que existen alternativas gratuitas y legales, como los operativos conjuntos que se realizan en distintos barrios y el taller del Hospital Cushing, donde se elaboran anteojos para personas sin cobertura social. Además, recordó que todas las ópticas están autorizadas a atender casos sociales. “Necesitamos que la sociedad tome conciencia: la salud visual no puede quedar en manos de comercios sin habilitación ni formación profesional”, concluyó.