Marcelo Colombo fue el primer periodista en ingresar a la cárcel de Coronda el día de la masacre. En diálogo con Radio Mitre Santa Fe, reconstruyó en primera persona el estremecedor episodio: “Me taparon con una frazada"...

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El periodista Marcelo Colombo fue testigo directo de una de las jornadas más oscuras del sistema penitenciario santafesino: la masacre en el Penal de Coronda de 2005. En diálogo con Radio Mitre Santa Fe, contó cómo fue ingresar al penal esa noche, cuando la tensión crecía y desde adentro los presos pedían la presencia de un juez y de la prensa. “Estábamos haciendo guardia en el lugar. En un momento se acercó un alto directivo del penal y me propuso ingresar. Solo podía hacerlo yo y con la cámara. Me escondieron bajo una frazada en una F-100 azul y así me metieron al penal”, relató.

Una vez dentro, Colombo entendió que el motín no era como otros. La situación era grave y se agravaba por momentos. En la oficina del director del penal lo hicieron esperar, pero pronto lo buscaron de nuevo. “Me llevaron a donde estaba el negociador de la provincia y me di cuenta de la gravedad. Tomé la cámara y pude registrar parte de lo que allí sucedía”, señaló.

 

Uno de los recuerdos más impactantes de esa noche fue el momento en que trasladaron los cuerpos de los presos asesinados. “Los traían en las planchas de hierro que se usan para llevar comida. Los cuerpos estaban apuñalados, con el torso desnudo. Uno de los presos movía el cuerpo de un muerto y gritaba: ‘Este no roba más’. Me llamó la atención porque todos allí habían delinquido, pero después entendí que se trataba de presos que robaban a otros presos. Eran los llamados ‘rastreros’”.

Según Colombo, el motín fue la pantalla para una ejecución planificada. “No fue un enfrentamiento entre bandas de Rosario y Santa Fe, como se dijo al principio. Fue una vendetta interna. Tenían una lista escrita y fueron a buscar a cada uno. A 13 los mataron esa noche, el cuerpo 14 apareció al día siguiente. Incluso podrían haber sido más”, afirmó.

El periodista también reveló que los responsables de la masacre se hacían llamar “la banda de la gorra”. Se trataba de un grupo de internos de Rosario que dominaban el pabellón con violencia: robaban a otros presos, apuñalaban a los recién llegados y, en algunos casos, cometían abusos contra mujeres que llegaban de visita.

“La toma de rehenes, los incendios, los destrozos fueron la escenografía de una purga interna. Una venganza brutal que venía gestándose desde hace semanas”, concluyó Colombo.

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