El domingo por la noche, un kiosco ubicado frente a la plaza de las Palomas, fue atacado a balazos por una persona que circulaba en moto. Liliana, la dueña del local, contó que se había retirado del negocio poco antes del hecho y que se enteró por un mensaje del diariero de la cuadra. “Me dice que hubo como tres explosiones grandes y parece que fue en el negocio. Después me llamó la policía y me confirmaron que hubo tres disparos. Cuando vine con mi esposo y mi hija vimos los impactos, uno de ellos rompió el vidrio de una heladera”, relató.
La comerciante destacó que en el momento del ataque había testigos en la parada de colectivos y que, de haberse encontrado más personas en la vereda, “podría haber sido terrible”.
También remarcó que nunca recibió amenazas ni tuvo problemas en el barrio: “Es un lugar tranquilo, yo no tengo conflictos con nadie. Creo que pudo haber sido un hecho al azar, según lo que dijeron los policías, quizá dirigido a alguien que estaba en la parada. Estoy tranquila y voy a seguir trabajando como siempre lo hice”.