El precio internacional del petróleo se disparó este jueves por encima de los US$119 por barril en medio de una fuerte escalada militar en el Golfo Pérsico, donde Irán lanzó ataques contra instalaciones energéticas en represalia por bombardeos previos de Israel sobre su infraestructura gasífera. La tensión se intensificó tras el ataque al estratégico yacimiento de South Pars —uno de los mayores del mundo—, lo que desencadenó una serie de represalias iraníes contra plantas en Qatar, Arabia Saudita y Kuwait. Estas acciones provocaron daños en refinerías y terminales de gas, afectando el suministro global y generando un fuerte impacto en los mercados energéticos. En paralelo, el precio del gas natural registró subas abruptas, con incrementos superiores al 20% en Europa, reflejando el temor a interrupciones prolongadas en el abastecimiento. Analistas advierten que la crisis podría derivar en un shock energético de alcance global, con efectos inflacionarios y desaceleración económica. El conflicto forma parte de una escalada mayor iniciada a fines de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva contra objetivos iraníes, desatando una cadena de ataques y contraataques en toda la región. En este contexto, el presidente estadounidense Donald Trump buscó desmarcar a su país del ataque inicial israelí, al tiempo que advirtió a Irán sobre posibles represalias si continúan las agresiones contra aliados en el Golfo. La comunidad internacional observa con preocupación el impacto de la crisis en el estrecho de Ormuz, una vía clave por donde circula gran parte del petróleo mundial. El temor a un bloqueo o a mayores interrupciones mantiene en alerta a los mercados y eleva la incertidumbre sobre la evolución del conflicto.