Un grupo de investigadores santafesinos concretó un avance científico que puede marcar un antes y un después para la acuicultura regional. Se trata del desarrollo de una tecnología que permite producir boga de criadero durante todo el año, superando una de las principales limitaciones del sector y abriendo nuevas oportunidades productivas, económicas y ambientales. En diálogo con Radio Mitre Santa Fe, Pablo Collins, investigador del CONICET y docente de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), explicó que el proyecto se desarrolla de manera conjunta entre el INTA, el CONICET y la UNL. El objetivo central es impulsar la acuicultura de especies de consumo habitual de forma rentable y adaptada a las condiciones climáticas de la región. “El desafío es que el sistema pueda atravesar nuestros inviernos, que a veces son bastante duros, y llegar a un producto en un plazo relativamente corto, que pueda consumirse localmente o incluso exportarse”, señaló Collins. El desarrollo consiste en el cultivo de boga en altas densidades dentro de tanques australianos, una modalidad novedosa para la acuicultura. En estos sistemas se pueden criar entre 20 y 30 peces por metro cúbico de agua, algo que hasta ahora no era habitual para esta especie. “Primero trabajamos en que el cultivo sea viable y que la especie se adapte a estas densidades, y hoy podemos decir que es posible de manera segura”, afirmó. El sistema funciona con recirculación de agua, lo que reduce de manera significativa el uso del recurso hídrico. “Solo se repone el agua que se evapora. El resto se reutiliza continuamente mediante filtros especiales que transforman los residuos del pez en elementos no tóxicos”, explicó el investigador. Este modelo, además, evita los impactos ambientales que pueden generar otros métodos como las jaulas flotantes, donde se acumulan nutrientes y materia orgánica en ríos o lagos. En términos productivos, detalló que un tanque australiano de 25.000 litros —unos siete metros de diámetro— permite cosechar alrededor de media tonelada de boga. Con tanques más grandes, de hasta 100.000 litros, la producción puede incrementarse notablemente, lo que vuelve atractivo el sistema para emprendedores y productores. El ciclo productivo estimado es cercano al año. Durante el invierno, los peces se mantienen bajo cubierta en sistemas protegidos y, con la llegada de la primavera, se trasladan a los tanques australianos. “La idea es que al año tengamos un pescado de tamaño plato”, precisó. Pablo Collins - investigador del Conicet y docente de la UNL     repeat play pause stop mute un mute Update Required To play the media you will need to either update your browser to a recent version or update your Flash plugin.   Si bien el desarrollo está pensado principalmente para la boga, Collins indicó que la tecnología puede adaptarse a otras especies. Destacó que la boga presenta una mayor tolerancia a bajas temperaturas en comparación con el pacú, lo que la hace especialmente adecuada para el centro-norte santafesino. En zonas más cálidas, el sistema podría aplicarse también a especies como pacú o dorado, ajustando la alimentación y las densidades. Actualmente, los módulos de cultivo pueden visitarse en el INTA Ángel Gallardo, al norte de la ciudad de Santa Fe, donde el equipo continúa trabajando y mostrando el sistema a potenciales productores interesados.