Cada 26 de marzo se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Cuello de Útero, una fecha que busca concientizar sobre la prevención y detección temprana de esta enfermedad que afecta a miles de mujeres en todo el mundo. En este marco, especialistas y organizaciones de salud recuerdan la importancia de realizarse los controles ginecológicos anuales, una herramienta clave para detectar a tiempo posibles lesiones y reducir el impacto del cáncer.   Uno de los datos más relevantes es que el 99% de los casos de cáncer de cuello uterino están vinculados al virus del papiloma humano (VPH), una infección de transmisión sexual muy frecuente. Sin embargo, no todos los casos evolucionan de la misma manera: se estima que solo el 5% de las lesiones provocadas por este virus pueden convertirse en cáncer. Por eso, la prevención cumple un rol central. Los chequeos periódicos permiten identificar alteraciones en etapas tempranas, cuando el tratamiento es más efectivo. La concientización, la educación y el acceso a controles médicos son fundamentales para disminuir la incidencia de esta enfermedad y promover una mejor calidad de vida.