El traumatólogo Vicente Gozalbes explicó que el esguince de rodilla es una de las lesiones más comunes, especialmente en el ámbito deportivo, aunque también puede producirse en la vida cotidiana por caídas o accidentes. Se trata de una lesión ligamentaria que puede variar en gravedad: desde una simple distensión (grado 1) hasta la ruptura total del ligamento (grado 3), lo que compromete la estabilidad de la articulación. Cómo se produce Según detalló el especialista, el mecanismo más frecuente es un golpe que empuja la rodilla hacia adentro (valgo), típico en deportes como fútbol, básquet o rugby. Sin embargo, también puede ocurrir sin contacto, por movimientos bruscos, giros o frenadas en seco, habituales en disciplinas como tenis o pádel. Además, advirtió que factores como el tipo de superficie o el calzado influyen en el riesgo de lesión, ya que una frenada sin deslizamiento aumenta la exigencia sobre los ligamentos. Importancia de la preparación física Gozalbes remarcó que la musculatura cumple un rol clave en la prevención. “El principal mecanismo de defensa de las articulaciones es la masa muscular”, señaló, y recomendó iniciar la actividad física de manera progresiva, especialmente en personas sedentarias. Actividades como caminar, andar en bicicleta o nadar son seguras para comenzar, mientras que correr —sobre todo en terrenos irregulares— implica un mayor riesgo si no hay preparación previa. Tratamientos según la gravedad El abordaje depende del grado de la lesión: Leve (grado 1): reposo, frío y antiinflamatorios, con recuperación en pocas semanas. Moderado (grado 2): requiere mayor tiempo de rehabilitación. Grave (grado 3): puede necesitar cirugía, especialmente en pacientes jóvenes, para recuperar la estabilidad de la rodilla. El especialista advirtió que una articulación inestable puede generar daños a largo plazo, afectando meniscos y cartílago. Riesgos de recaídas y secuelas Las lesiones mal curadas aumentan el riesgo de nuevos esguinces. “Si queda inestabilidad, la rodilla es más propensa a volver a lesionarse”, explicó. Entre las posibles secuelas mencionó la rigidez, el desgaste del cartílago (artrosis) y lesiones meniscales, especialmente en casos repetidos o mal tratados. Uso de rodilleras Las rodilleras pueden ser útiles en etapas iniciales o en lesiones leves y moderadas, pero siempre bajo indicación médica. En casos graves, no reemplazan otros tratamientos. Finalmente, el especialista insistió en la importancia de un diagnóstico adecuado y una rehabilitación guiada para evitar complicaciones y garantizar una recuperación completa. Vicente Gozalbes - traumatologo     repeat play pause stop mute un mute Update Required To play the media you will need to either update your browser to a recent version or update your Flash plugin.