Este lunes fue liberado en una zona rural del departamento Castellanos, al noroeste, un oso melero que había sido hallado el domingo en barrio Mora, tal como informó oportunamente Rafaela Noticias. El ejemplar había sido rescatado tras un operativo conjunto en el que intervinieron Zoonosis municipal, efectivos de la GUR y Bomberos Zapadores. Tras permanecer bajo resguardo, el animal fue trasladado y liberado en un sector boscoso, de montes abiertos, alejado del ejido urbano, siguiendo coordenadas geográficas enviadas por el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de la provincia de Santa Fe. La zona elegida ya había sido utilizada anteriormente para la liberación de otras especies silvestres como aguará guazú. Según explicaron desde el área interviniente, el ejemplar se encontraba en buen estado de salud, activo y robusto, aunque estresado por la situación. Además, no aceptaba alimento en cautiverio —ni miel ni hormigas—, lo que aceleró la decisión de concretar su pronta liberación para evitar mayores complicaciones. Rafaela 22 de Febrero de 2026 Visitante inesperado en barrio Mora: un oso melero fue visto en un árbol de calle Destéfani y Baliño     Qué es un oso melero       El animal hallado es un oso melero, también conocido como “caguaré”, perteneciente al género Tamandua tetradactyla. Es una especie originaria de Sudamérica, cuya distribución va desde el este de Venezuela hasta el norte de la Argentina y Uruguay. Habita selvas, bosques tropicales y montes abiertos. Es solitario, puede ser activo tanto de día como de noche y pasa gran parte del tiempo en los árboles, ya que trepa con agilidad gracias a su cola prensil. También recorre largas distancias caminando. Presenta pelaje corto, tupido y amarillento, con una característica franja negra que simula un “chaleco”. Tiene hocico largo y curvado, y una lengua prominente que puede alcanzar los 40 centímetros. Sus extremidades son cortas y robustas: posee cuatro dedos en las patas delanteras y cinco en las traseras. Momento de la liberación del oso melero     Su dieta se basa principalmente en hormigas, aunque también consume miel y cera de panales. Detecta sus presas por el olfato. Las hembras tienen una gestación de entre cuatro y seis meses y dan a luz una sola cría, que transportan sobre el dorso hasta aproximadamente el año de vida. Se trata de una especie poco común en zonas urbanas y que ha sufrido retrocesos poblacionales en distintas regiones. Por el momento, se desconoce cómo llegó el ejemplar hasta la ciudad de Rafaela, aunque ahora ya se encuentra nuevamente en su hábitat natural.