La licenciada en nutrición Virginia Borga abordó el fenómeno del “snacking”, una práctica cada vez más instalada en la vida cotidiana, y aclaró que no siempre es beneficiosa. Según explicó, las colaciones —comer entre comidas principales— generan debate entre especialistas y su conveniencia depende del estilo de vida de cada persona. En ese sentido, señaló que el snack puede ser útil en casos puntuales, como personas que pasan muchas horas entre comidas o tienen jornadas laborales extensas desde muy temprano. Sin embargo, en quienes mantienen una rutina más ordenada, sumar colaciones puede implicar un exceso de calorías innecesarias. Borga remarcó que no todos los snacks son iguales. Mientras que opciones como frutas, yogur, huevo duro o queso pueden ayudar a calmar el hambre real, el consumo de productos ultraprocesados como galletitas o golosinas suele responder más a un “hambre emocional” que a una necesidad fisiológica. “Ahí le estamos dando al cuerpo el mensaje de comer sin tener hambre real”, explicó. Además, diferenció entre el hambre física —que se satisface con comida— y el hambre emocional, que se caracteriza por el deseo de alimentos específicos, generalmente dulces o crocantes, y reaparece al poco tiempo de haber comido. Finalmente, la especialista recomendó priorizar el orden en las comidas principales antes de incorporar snacks. “Primero hay que organizar desayuno, almuerzo, merienda y cena. Después evaluar si realmente hace falta una colación”, indicó. Y, en caso de incluirla, sugirió elegir opciones proteicas y prácticas, que aporten saciedad sin sumar excesos. Virginia Borga - nutricionista (Radio Mitre Santa Fe)     repeat play pause stop mute un mute Update Required To play the media you will need to either update your browser to a recent version or update your Flash plugin.