El juez de Investigación Penal preparatoria, Dr. Javier Bottero, dispuso la prisión preventiva de Jonatan Aguilera e Iván Lencina, dos muchachos oriundos de San Francisco pero radicados en el barrio Acapulco, de Josefina. Los dos fueron imputados por la fiscal Analía Abreu por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y tenencia simple de arma de fuego, en el marco de una investigación que tuvo su punto cúlmine con un allanamiento realizado el 13 de diciembre, en el que fueron encontrados en su poder casi 400 dosis de cocaína listas para su comercialización. El kiosco     El procedimiento se realizó en el domicilio de calle 18, entre 1 y 3, en Josefina, donde los imputados tenían bajo control unos 384 envoltorios de nylon, por un total de 229 grs. de clorhidrato de cocaína, además de 420.300 pesos en billetes de baja denominación, así como restos de bicabornato, una cuchara, cuchillo, pipa, balanza digital, banditas elásticas y nylon, todos elementos considerados como parte de la operatoria de fraccionamiento y venta de drogas. La fiscal señaló que en el lugar allanado funcionaban un centro de acopio y venta de drogas, e incluso identificó a un presunto proveedor de la droga que se vendía. "Se detectó una reiterada y continua presencia de personas que entraban y salían. Eran tantos (los consumidores) que había superposición de 'clientes'. Hubo más de 60 muestras de fotos y videos que mostraban gente llegando en bicicleta, en moto o en auto, e incluso algunos entrando por el pasillo con su vehículo. Todos los ingresos son por unos pocos minutos, típicos de las operaciones de narcomenudeo". La representante del MPA aseguró que el puesto de venta tenía vigilancia propia y describió una de las situaciones registradas, en donde uno de los "vigilantes" del bunker se puso a filmar al personal de la PDI que se encontraba apostado en el lugar. El penalista Federico Scarinci, abogado defensor de los imputados, argumentó que los imputados son adictos y consumen estupefacientes, e incluso uno de ellos tiene problemas de salud mientras que el otro estuvo internado en un centro especializado de San Luis hasta el mes de octubre; y cuestionó algunos aspectos de la investigación, a la que calificó como "escueta" y poco profunda. Scarinci, además, criticó que la investigación sólo les achaca los delitos a los imputados, pero que los detectives no habían identificado previamente a quienes vivían: la pesquisa era sobre el domicilio más que sobre las personas, e incluso aseguró que los "soldaditos" que vigilaban el predio no eran los imputados. Por eso, el defensor planteó que los imputados no eran los que manejaban el bunker, y que en todo caso estaban relacionados con la droga como consumidores. En definitiva hizo lugar al pedido de la fiscal, desestimando los argumentos expuestos por la defensa, atendiendo a que no fue discutida la materialidad de los hechos investigados; los riesgos procesales y la expectativa de pena para los delitos imputados.