La psicóloga Marcela Dellamea explicó en Radio Mitre Santa Fe la importancia de la escucha empática, la validación de emociones y la construcción de una red de apoyo en los procesos de enfermedad.

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Foto: diocesismalaga

Acompañar a alguien que atraviesa una enfermedad grave es un desafío que no solo implica estar presente, sino también comprender que el diagnóstico irrumpe en la vida de toda la red afectiva: familiares, amigos y cuidadores. El miedo, la incertidumbre y el cansancio son emociones que atraviesan tanto al paciente como a quienes lo rodean, y reconocerlas es el primer paso para brindar un apoyo genuino.

La psicóloga Marcela Dellamea subrayó que el acompañamiento debe incluir escucha activa, validar emociones y evitar minimizar lo que la persona siente. Ampliar las conversaciones más allá de la enfermedad, mantener los espacios personales y organizar tareas concretas dentro de la red de contención son claves para no caer en el agotamiento emocional.

Además, destacó que muchas veces los cuidadores también necesitan apoyo y que es fundamental distribuir responsabilidades de forma equilibrada. El compromiso claro, con acciones puntuales —como hacer compras, cocinar o acompañar a estudios médicos— fortalece la red y evita que la ayuda se transforme en invasión.

 

Finalmente, recordó la importancia de expresar lo que cada uno necesita: tanto el paciente como el cuidador deben poder comunicar sus emociones y requerimientos. “La soledad no proviene de la falta de gente cerca, sino de no poder decir lo que realmente necesitamos”, citó, resaltando que cuidar también implica cuidarse a uno mismo.

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