El incremento refleja un deterioro en las condiciones de vida, problemas de nutrición y consumo de drogas. Así lo señaló a RAFAELA NOTICIAS, la infectóloga Dra. Sandra Capello.

Seguir en
Sandra Capello, infectóloga. Foto: RN

La doctora Sandra Capello, infectóloga del Hospital “Dr. Jaime Ferré” y responsable del Programa de Tuberculosis en el Nodo Rafaela, confirmó que en la ciudad “actualmente hay más de 20 pacientes en tratamiento en el sector público”, aunque aclaró que “podría haber más casos atendidos en el ámbito privado o en otras localidades”.

“Rafaela no escapa a la realidad que se vive en la provincia y en el país”, señaló. “Desde hace uno o dos años estamos viendo con gran preocupación un aumento progresivo y sostenido en el número de casos de tuberculosis. Es algo que primero se vio en otras regiones del país y ahora se está viendo también acá”, explicó.

La especialista remarcó la importancia de visibilizar que la enfermedad sigue existiendo: “Mucha gente cree que la tuberculosis ya no existía más, pero sí hay casos. Es una enfermedad que se cura, tiene tratamiento, pero el tratamiento es muy largo y debe cumplirse en su totalidad para lograr la recuperación”.

De acuerdo a los registros oficiales, en la provincia de Santa Fe se observó un aumento del 11,7% en la tasa de tuberculosis por cada 100 mil habitantes hasta la semana 28 de 2025. En Rafaela, los números acompañan esa tendencia. “El 85% o 86% de los casos corresponden a tuberculosis pulmonar, que sigue siendo la forma más frecuente, aunque puede afectar cualquier órgano”, detalló Capello.

La médica recordó que la tuberculosis pulmonar se transmite por el aire, “a través de las gotitas que quedan suspendidas cuando una persona infectada tose, estornuda o habla”, y subrayó que el control de contactos es clave: “Cuando encontramos un paciente con tuberculosis, hay que estudiar a su entorno para evitar nuevos contagios. Es fundamental detectarlo a tiempo”.

Pobreza y consumo de drogas: dos factores de riesgo

 

 

 

 

 

Capello explicó que la tuberculosis pulmonar presenta síntomas característicos: “Una tos con catarro que persiste más de 15 días debe estudiarse por tuberculosis. Puede acompañarse de pérdida de peso, cansancio, falta de apetito, sudoración nocturna o fiebre al atardecer”.

La infectóloga añadió que, aunque históricamente se la asoció al virus del HIV, hoy la enfermedad aparece en distintos contextos, especialmente entre personas con bajas defensas o enfermedades crónicas como la diabetes, y en quienes reciben tratamientos inmunosupresores.

El incremento de casos, explicó Capello, está estrechamente vinculado con las condiciones de vida. La tuberculosis continúa asociándose a la pobreza, el hacinamiento y la vulnerabilidad, ya que cuando una persona positiva convive en espacios reducidos con otras, las probabilidades de contagio aumentan. Sin embargo, la médica aclaró que el riesgo no se limita a los sectores más desfavorecidos: a medida que crece el número de casos positivos, toda la población se expone más al contagio.

Otro factor preocupante es la problemática del consumo de drogas, donde se observa una relación directa con la enfermedad. Las personas con consumo problemático suelen presentar bajo peso, déficit nutricional y, en caso de enfermarse, se suman las dificultades para sostener el tratamiento, que es largo, supervisado y requiere asistencia regular. “Hay una alta tasa de abandono, y eso hace que persista el contagio”, advirtió la infectóloga.

La especialista añadió que la mala alimentación y la desnutrición debilitan el sistema inmunológico, lo que puede favorecer tanto la reactivación del bacilo latente como la aparición de nuevos casos. Este mismo mecanismo se observa en contextos de pobreza, donde las deficiencias nutricionales agravan la vulnerabilidad frente a las infecciones.

Finalmente, Capello relacionó el aumento con los cambios sociales posteriores a la pandemia: “En muchas familias comenzaron a convivir más personas en una misma vivienda, compartiendo ambientes. Ese hacinamiento, junto con las dificultades económicas y las problemáticas de consumo, favorece la propagación de diversas enfermedades infecciosas, entre ellas la tuberculosis”.

Sandra Capello, infectóloga a cargo del Programa de Tuberculosis en Rafaela

 

 

 

 

 

 

 

 

Prevención y desafíos

Aunque existe una vacuna, la BCG, Capello aclaró que “solo previene las formas graves de la enfermedad —como la meningitis tuberculosa o la tuberculosis miliar—, pero no evita la tuberculosis pulmonar o extrapulmonar”.

Sobre las estrategias preventivas, la especialista fue enfática: “La prevención empieza por pensar en tuberculosis. Si un médico o un equipo de salud sospecha ante un cuadro compatible, puede detectarla. También es fundamental mejorar las condiciones de vida y nutrición de la población, especialmente en niños, y reforzar el trabajo sobre las problemáticas de consumo. Todo eso impacta directamente en la prevención de muchas enfermedades infecciosas, entre ellas la tuberculosis”.

Finalmente, Capello remarcó la importancia del seguimiento médico y el control de contactos: “Es clave garantizar la continuidad del tratamiento y reforzar la vacunación para prevenir los casos graves. La tuberculosis se puede curar, pero solo si se la trata completa y responsablemente”.

Seguí las noticias de Radio Mitre Santa Fe en Google News Seguinos en Google News