La tuberculosis volvió a encender las alarmas en Argentina tras confirmarse un crecimiento sostenido de casos en los últimos cinco años. Según datos recientes difundidos por especialistas y organismos sanitarios, la enfermedad registró un aumento cercano al 80% desde 2020, consolidándose como un problema de salud pública en expansión. De acuerdo con los últimos reportes epidemiológicos, en 2025 se notificaron más de 16.000 casos en todo el país, con una tasa nacional que alcanzó los 34,6 contagios cada 100.000 habitantes. Este incremento no es homogéneo: las mayores cargas se concentran en provincias como Buenos Aires, Jujuy, Salta, Chaco y Formosa, aunque al menos once jurisdicciones muestran subas significativas, entre ellas Santa Fe y Córdoba. Especialistas advierten que el crecimiento responde a múltiples factores. Entre ellos, señalan dificultades en el acceso al diagnóstico temprano, interrupciones en los tratamientos y el debilitamiento de programas de control y seguimiento de la enfermedad. A esto se suman condiciones sociales persistentes, como la pobreza y el hacinamiento, que favorecen la transmisión. El impacto también presenta diferencias por grupos etarios. La mayor proporción de casos se concentra en adultos jóvenes, especialmente entre los 15 y 44 años, aunque preocupa el aumento en menores de 20. Frente a este escenario, profesionales de la salud insisten en la necesidad de reforzar las políticas públicas, garantizar el acceso a tratamientos completos y retomar estrategias de detección activa para frenar la propagación de la enfermedad. La tuberculosis, una infección bacteriana que se transmite por vía aérea, es prevenible y curable con diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado. Sin embargo, el aumento sostenido de casos refleja las dificultades actuales del sistema sanitario para contener su avance.