La Municipalidad de Rafaela, en conjunto con el Ministerio de Salud de la Provincia de Santa Fe, el Hospital local y el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias "Dr. Emilio Coni", llevó adelante durante la última semana una jornada de trabajo destinada a abordar la situación de la tuberculosis, una enfermedad que en los últimos años muestra un aumento de casos en distintos puntos del país y que representa un desafío tanto sanitario como social.
En ese marco, RAFAELA NOTICIAS participó de la actividad en la que se difundieron datos oficiales y actualizados sobre la situación de la tuberculosis en la ciudad, correspondientes a los años 2024, 2025 y lo que va de 2026, incluyendo un relevamiento territorial que permite identificar las zonas con mayor concentración de casos.
Los barrios más afectados en 2025
De acuerdo a la información presentada, durante 2025 los barrios del norte de Rafaela concentraron la mayor cantidad de casos de tuberculosis. Entre las zonas con mayor incidencia se encuentran Virgen del Rosario, Monseñor Zaspe, Barranquitas y Villa Dominga, sectores que en conjunto representaron más del 30 % de los casos notificados durante ese año.
Asimismo, durante 2025 también se registraron casos en otros barrios de la ciudad, como Güemes, Amancay, 17 de Octubre, 2 de Abril, Villa Rosas, Antártida Argentina, Fátima, Jardín y Malvinas Argentinas, lo que evidencia una distribución territorial amplia de la enfermedad, aunque con distinta intensidad según la zona.
El mapa exhibido durante la jornada permitió visualizar esta distribución geográfica de los casos, diferenciados por año, y la evolución del impacto de la enfermedad en la ciudad.
Casos por año y una suba que genera preocupación
En cuanto a los números, se informó que durante 2024 se registraron 16 casos de tuberculosis en Rafaela. En 2025, la cifra ascendió a 25 casos notificados, lo que representa un incremento interanual del 56,25 %, un dato que encendió alertas dentro del sistema sanitario local y motivó el abordaje específico de la problemática.
En tanto, en lo que va de 2026, se confirmaron cuatro casos positivos de tuberculosis, mientras que otros dos permanecen en estudio, a la espera de confirmación diagnóstica.
Respecto a los casos correspondientes a 2026, se indicó que la gran mayoría se localiza en barrios del norte de la ciudad, manteniendo una tendencia territorial similar a la observada el año anterior. La única excepción registrada hasta el momento corresponde a un caso ubicado en el barrio 17 de Octubre.
Durante la exposición se aclaró que la tuberculosis no afecta a un grupo etario en particular, ya que los casos registrados incluyen desde adolescentes hasta personas mayores. En ese sentido, se explicó que la enfermedad atraviesa distintas edades y no responde a un patrón etario definido.
Una enfermedad ligada a la vulnerabilidad social
Uno de los aspectos centrales abordados durante la jornada fue la estrecha relación entre la tuberculosis y las condiciones sociales. Desde el ámbito sanitario se explicó que la enfermedad está fuertemente asociada al hacinamiento, la malnutrición, el consumo problemático de sustancias, el alcoholismo y patologías como el VIH, factores que se presentan con mayor frecuencia en sectores socialmente vulnerables.Esto en coincidencia con los barrios más afectados en la ciudad.
En ese sentido, se remarcó que la tuberculosis no puede analizarse únicamente desde una perspectiva médica, sino que requiere un abordaje integral, que contemple las condiciones de vida de las personas afectadas.
Durante el encuentro se coincidió en que la tuberculosis es una enfermedad compleja, que aún persiste en parte porque no siempre recibe la atención necesaria. Por ese motivo, se destacó la importancia de trabajar de manera articulada entre el municipio, la provincia, la Nación y todos los actores del sistema de salud.
El abordaje incluye no solo el diagnóstico y el tratamiento médico, sino también el acompañamiento permanente de los pacientes, garantizando la correcta toma de la medicación, una adecuada alimentación, el acceso a la vacunación y la contención frente a situaciones de abandono o consumos problemáticos.
En ese marco, se subrayó el rol clave de los equipos interdisciplinarios, integrados por médicos, enfermeros, trabajadores sociales, psicólogos y agentes territoriales, como parte de una estrategia fundamental para frenar la propagación de la enfermedad y mejorar la adherencia a los tratamientos.